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19 enero 2024

¿Cuál es el papel de la ciudadanía en la transición energética?

Los ciudadanos podemos impactar directamente en el proceso de cambio hacia un futuro sostenible. Nuestras elecciones cotidianas y nuestra participación activa son una pieza clave de la transición energética. Te contamos cuál es nuestro papel en esta transformación.

papel de ciudadanía en la transición energética

La transición energética hacia una economía libre de emisiones es un reto global. Descarbonizar nuestra forma de producir y consumir energía es clave para frenar el cambio climático y construir un futuro lo más sostenible posible

En este contexto, nuestro papel como ciudadanos es imprescindible. No somos meros observadores de las políticas y medidas frente al cambio climático, sino que somos un agente más que puede contribuir al objetivo común. Este propósito corresponde con el objetivo 13 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero lanzadas a la atmósfera. 

 

El papel de los ciudadanos en la transición energética

La transición energética es el cómputo de cambios en los modelos de producción, distribución y consumo de energía con el objetivo de conseguir una mayor sostenibilidad. De esta manera, el sistema energético basado en combustibles fósiles se transforma y pasa a un modelo basado en energías renovables. Pero ¿qué papel tenemos los ciudadanos en esta transición? 

Todos los ciudadanos tenemos responsabilidad a la hora de tomar decisiones sostenibles y respetuosas con el planeta en diferentes ámbitos de nuestra vida:  

  • Concienciación y educación. Comprender los desafíos energéticos actuales es la clave para saber cómo aprovechar las soluciones que tenemos a nuestro alcance. 
  • Participación en la toma de decisiones relacionadas con el consumo propio de energía o en proyectos emergentes renovables, como las comunidades energéticas locales, que permiten el aprovechamiento energético conjunto de un grupo de vecinos. 
  • Consumo responsable. Hay gestos en el día a día que pueden parecer insignificantes, pero que realmente marcan la diferencia. Por ejemplo, reciclar, apostar por la movilidad compartida o utilizar más a menudo el transporte público.
  • Electrificación de la demanda energética. Es el uso de electricidad producida a partir de energías renovables en sustitución de los combustibles fósiles. Un ejemplo de ello es el uso de la bomba de calor en el hogar en vez de la calefacción de gasoil o el uso del vehículo eléctrico para reemplazar a uno de combustión. 

 

En este contexto, las generaciones más jóvenes están demostrando que pueden actuar como aceleradores de la transición energética. En Europa, dos terceras partes de los jóvenes consideran un asunto prioritario la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático.

Esta “Generación Verde” está comprometida con el cambio hacia la sostenibilidad. Se preocupan, por ejemplo, por adquirir productos sostenibles o prefieren priorizar aquellas empresas que se rigen por políticas verdes.

 

autoconsumo y ciudadanos en la transición energética

¿Qué beneficios tiene para nosotros la transición energética? 

Si participamos activamente en la transición energética, nosotros mismos notaremos sus múltiples ventajas:

  1. Ahorro económico. La utilización de energías renovables, además de favorecer al medioambiente, también beneficia a los consumidores por su menor coste de producción. El uso de fuentes renovables se puede traducir en un ahorro significativo a largo plazo por la disminución del precio de la energía
  2. Mejor salud. Las energías renovables y la electrificación de la demanda energética son sinónimo de reducción de emisiones. Al mejorar la calidad del aire, mejora también la salud de las personas. Tanto es así que, entre los años 2005 y 2020, en el que el uso de las energías renovables ha sido mayor, se redujeron un 15,7% las muertes atribuidas a los combustibles fósiles, como destaca un estudio de The Lancet Countdown.
  3. Creación de empleo. Una economía más sostenible también trae consigo nuevas oportunidades de empleo local, no solo en las plantas renovables, sino también en las nuevas industrias o negocios que se crean alrededor de ellas. De hecho, el informe Renewable Energy and Jobs de IRENA publicado en 2023, confirma que hay aproximadamente 13,7 millones de trabajadores en todo el mundo dedicados al sector de las energías renovables, una cifra que casi duplica los 7,4 millones que había en 2012.

 

Sin duda, ser parte activa de la transición energética es una inversión en nuestro futuro. Somos piezas fundamentales en esta transformación. Juntos podemos empezar a construir un presente más sostenible para un futuro más limpio y saludable para todos. En este enlace puedes consultar todas las soluciones que te van a facilitar que te involucres en esta transición.

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