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La situación internacional vuelve a poner el foco en el mercado energético. Cuando se producen tensiones geopolíticas que afectan al petróleo o al gas, los mercados reaccionan de forma inmediata y los consumidores pueden percibirlo en su factura. Pero ¿qué impacto real puede tener la guerra en Irán sobre el precio de la electricidad en España?
La respuesta es sí, pero no para todos los consumidores.
Más de ocho millones de hogares están acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), la tarifa regulada que actualiza su precio en parte en función del mercado eléctrico cada día. Esto significa que cualquier fluctuación del precio del gas en los mercados internacionales puede trasladarse rápidamente a estas facturas.
Los clientes del mercado libre, por el contrario, no suelen experimentar variaciones inmediatas, ya que sus tarifas permanecen estables mientras dure su contrato (normalmente un año).
España no depende directamente de Irán para su suministro energético, pero sí forma parte de un mercado global donde los precios se ven influidos por la disponibilidad y el transporte de materias primas.
Según los datos oficiales de CORES (Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos), en 2025 España importó gas principalmente desde Argelia (34,6%), Estados Unidos (30%), Rusia (11,5%), Nigeria (7,3%) y Qatar (1,7%).
Aunque Irán no forma parte destacada del suministro español, sí influye en un punto crítico: el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte esencial del comercio mundial de petróleo y gas.
La inestabilidad geopolítica tensiona el mercado del gas europeo (el más relevante es el holandés TTF) y esto afecta a los precios del gas en España.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte de que, si la tensión se prolonga, Europa podría enfrentarse a una subida del precio del gas en “días o semanas”, debido a la necesidad de competir con países asiáticos por cargamentos de gas natural licuado.
Para entender por qué una crisis internacional puede afectar al precio de la luz, es fundamental comprender cómo funciona el mercado eléctrico en España.
En nuestro país, la electricidad se compra mediante un sistema marginalista:
Así, cuando sube el precio del gas, sube el precio de la electricidad, incluso aunque gran parte de la energía diaria provenga de fuentes renovables o de la nuclear.
Los datos del Informe del Sistema Eléctrico de Red Eléctrica de España (REE) refuerzan esta idea: el mercado diario e intradiario representa alrededor del 84,7% del precio final de la energía.
La crisis energética derivada de la invasión de Ucrania en 2022 evidenció lo sensibles que pueden ser los precios a las tensiones internacionales.
La guerra de Ucrania nos dio una lección muy clara:
La situación actual no es idéntica, pero sí comparable: otra vez, un conflicto geopolítico tensiona los mercados y vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad europea a las materias primas importadas.
En ese momento fue necesario liberar reservas estratégicas para estabilizar los mercados y evitar mayores tensiones en el precio del gas. La situación en Oriente Medio podría generar presiones similares si la crisis afecta a las rutas marítimas o al suministro global.
El Balance Energético de España, elaborado por el MITECO (Ministerio para la transición ecológica y el reto demográfico), confirma que nuestro país sigue dependiendo en gran medida de materias primas importadas para cubrir su demanda energética, especialmente petróleo y gas.
Esa dependencia implica que, aunque los proveedores no sean los países afectados por el conflicto, España puede sufrir las consecuencias de un mercado energético global más tensionado.
A pesar del impacto internacional, España tiene una ventaja estratégica: su creciente capacidad renovable.
Según datos de REE, la generación renovable ya representa una parte sustancial del mix energético europeo, alcanzando el 48,4% de la electricidad generada en el área ENTSO‑E en 2024 (la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad).
En España, la producción renovable en 2024 representó el 56,8% del mix nacional, 59,0% en la península, impulsada por el repunte de la hidráulica (+35,5%) y de la solar fotovoltaica (+18,8%).
Cada MWh generado con energía solar, eólica o hidráulica:
Cuanto mayor sea el peso de las renovables, menor será el impacto en la factura eléctrica derivado de conflictos globales. Además de ser energía autóctona, es energía limpia, por lo que contribuye a la descarbonización de la economía.
Electrificar el consumo final de energía del transporte (petróleo), la industria residencial y los servicios (gas natural), es clave para avanzar en la descarbonización y la independencia energética.
En conclusión: