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Las tierras raras están presentes en los teléfonos móviles, vehículos eléctricos, aerogeneradores de añta eficiencia, sistemas de telecomunicaciones, satélites y aplicaciones industriales y de defensa. ¡Su papel es fundamental para la transición energética!
Pero ¿qué son las tierras raras y por qué son tan importantes?
Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos poco conocidos pero muy utilizados a nivel industrial. En su mayoría pertenecen al grupo de los lantánidos dentro de la tabla periódica, aunque también se incluyen el escandio y el itrio.
A pesar de su nombre, no son para nada raras en la naturaleza: se encuentran en la corteza terrestre.
Lo que las hace “raras” es su dificultad de extracción y separación, ya que suelen estar mezcladas con otros minerales y se necesitan procesos complejos y más caros para aislarlas.
Aunque las tierras raras se conocen desde hace muchos años, en los últimos años han cobrado mucha importancia. ¿Te imaginas por qué?
El valor de las tierras raras está en su estructura atómica. Su configuración electrónica produce campos magnéticos potentes, efectos ópticos específicos y una alta conductividad eléctrica.
En otras palabras: hacen posible que la tecnología sea más ligera, más rápida y más eficiente.
Los imanes permanentes que hacen girar las turbinas eólicas están compuestos de neodimio y disprosio. Gracias a ellos, los aerogeneradores pueden generar más energía con menos viento y sin desgaste mecánico excesivo.
Los motores eléctricos utilizan imanes fabricados con neodimio y praseodimio, que aumentan la potencia sin incrementar el peso del vehículo. Mejora la autonomía y reduce el consumo energético.
Los colores brillantes y precisos de las pantallas de móviles, televisores o tablets se deben a tierras raras como el terbio, el europio y el itrium, responsables de emitir los tonos verdes, rojos y azules con máxima pureza.
Además, los LED modernos utilizan estos elementos para ofrecer iluminación más duradera y eficiente.
Las tierras raras están presentes en casi todos los continentes, pero su explotación industrial no está repartida de forma homogénea.
En la extracción, China concentra alrededor del 60% de la producción mundial, seguida por Estados Unidos y Australia. En África, países como Burundi o Madagascar empiezan a ganar peso como productores emergentes.
Sin embargo, el verdadero cuello de botella no está en la minería, sino en el refinado.
Según la IEA, China concentra más del 90 % de la capacidad mundial de refinado de tierras raras. Es decir, aunque otros países extraen estos minerales, la mayor parte se envía a China para ser transformada.
Por eso, el mundo depende en gran medida de China para fabricar tecnologías clave como coches eléctricos, móviles o paneles solares, lo que convierte a las tierras raras en un recurso geoestratégico comparable al petróleo del siglo XX.
La Unión Europea impulsa iniciativas para diversificar el suministro, reabrir minas y potenciar el reciclaje. El objetivo? Garantizar el acceso a materiales críticos sin depender de terceros países.
¿Y en España? Se ha lanzado un plan para gestionar mejor nuestros minerales, como las tierras raras, con un enfoque 360°: identificar recursos, reciclar más y restaurar espacios dañados por la minería.
El plan crea el primer Programa Nacional de Exploración Minera desde la democracia, que buscará minerales en más de 1.000 balsas y zonas mineras antiguas del país.
Además, invertirá 400 millones de euros en recuperar suelos y mejorar la biodiversidad, apostando por una minería responsable, moderna y sostenible, alineada con los objetivos de la Unión Europea, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Las tierras raras están presentes en muchos de los objetos tecnológicos que utilizamos a diario, aunque pasen completamente desapercibidas.
Algunas tecnologías clave de la transición energética dependen de las tierras raras. Los aerogeneradores y los vehículos eléctricos utilizan imanes de neodimio o praseodimio para funcionar con mayor eficiencia.
Estos imanes mantienen su potencia incluso a altas temperaturas, así que son perfectos para entornos industriales exigentes.
Sin ellos, el coste energético de generar electricidad o mover un coche eléctrico sería mayor.
Los ejemplos cotidianos son innumerables:
Estos elementos son invisibles al ojo humano, pero hacen que la tecnología funcione con precisión y eficiencia.
Aunque las tierras raras son clave para la energía limpia, su extracción no siempre lo es. La minería convencional genera residuos tóxicos, radioactivos y contaminación del agua. El desafío reside en equilibrar el crecimiento tecnológico con un modelo de producción sostenible.
La industria avanza hacia procesos menos contaminantes, basados en tecnologías de separación ecológicas y sistemas cerrados de reciclaje.
El reciclaje reduce la presión sobre los ecosistemas y mejora la independencia económica y disminuye la huella de carbono.
La industria avanza hacia procesos menos contaminantes, basados en tecnologías de separación ecológicas y sistemas cerrados de reciclaje.
El reciclaje reduce la presión sobre los ecosistemas y mejora la independencia económica y disminuye la huella de carbono.
La industria avanza hacia procesos menos contaminantes, basados en tecnologías de separación ecológicas y sistemas cerrados de reciclaje.
El reciclaje reduce la presión sobre los ecosistemas y mejora la independencia económica y disminuye la huella de carbono.
El gran desafío es implantar un modelo global de minería circular, en el que los productos tecnológicos se diseñen desde el inicio para reciclarlo.
Las empresas que consigan integrar este enfoque se situarán a la vanguardia de la innovación sostenible y la economía verde.
El gran desafío es implantar un modelo global de minería circular, en el que los productos tecnológicos se diseñen desde el inicio para reciclarlo.
Las empresas que consigan integrar este enfoque se situarán a la vanguardia de la innovación sostenible y la economía verde.
El gran desafío es implantar un modelo global de minería circular, en el que los productos tecnológicos se diseñen desde el inicio para reciclarlo.
Las empresas que consigan integrar este enfoque se situarán a la vanguardia de la innovación sostenible y la economía verde.
Según McKinsey & Company, la demanda de tierras raras, los metales que se usan en imanes para coches eléctricos, aerogeneradores o móviles, se triplicará antes de 2035.
El problema es que China controla más del 60% de la extracción y más del 80% del refinado, por lo que el resto del mundo podría quedarse corto de suministro.
Para evitarlo, el reciclaje será clave: recuperar tierras raras de aparatos viejos, vehículos eléctricos y turbinas eólicas puede ayudar a crear una fuente más sostenible y reducir la dependencia exterior, aunque todavía faltan tecnologías baratas y eficaces para hacerlo a gran escala.
El futuro pasa por tres ejes fundamentales:
Mejorar los procesos de extracción y reciclaje para minimizar el impacto ambiental.
Mejorar los procesos de extracción y reciclaje para minimizar el impacto ambiental.
Mejorar los procesos de extracción y reciclaje para minimizar el impacto ambiental.
Diversificar la cadena de suministro global para evitar dependencias críticas.
Diversificar la cadena de suministro global para evitar dependencias críticas.
Diversificar la cadena de suministro global para evitar dependencias críticas.
Promover la producción local en regiones como Europa y América Latina.
Promover la producción local en regiones como Europa y América Latina.
Promover la producción local en regiones como Europa y América Latina.
El desarrollo de materiales alternativos y la sustitución parcial de tierras raras en ciertas aplicaciones son líneas de investigación prometedoras, pero aún lejanas de ser viables a gran escala.
Las tierras raras son 17 elementos químicos difíciles de extraer que destacan por sus propiedades magnéticas y electrónicas. Son esenciales para fabricar imanes potentes, baterías y dispositivos tecnológicos.
Porque al descubrirse, se encontraban en minerales poco comunes y eran difíciles de aislar, aunque su abundancia en la corteza terrestre es alta.
Sí, funcionan y no tienen sustitutos equivalentes hoy en día. Su combinación de propiedades magnéticas y ópticas es única.
El mayor productor mundial es China, que es el mayor productor, seguida de Estados Unidos, Australia y varios países africanos. Europa busca reducir su dependencia a través de minería responsable y reciclaje.
Sí, aunque el proceso es complejo y caro. Las nuevas tecnologías de reciclaje urbano permiten recuperar una parte significativa de las tierras raras de dispositivos en desuso.
Serán fundamentales. Sin ellas no habría motores eléctricos eficientes, energía eólica avanzada ni baterías inteligentes. Son la base invisible de la sostenibilidad moderna.