Si prefieres ver la web siempre en español, haz click aquí.
Si prefieres ver la web siempre en español, haz click aquí.
La energía nuclear no la descubrió una sola persona. Fue el resultado de décadas de investigación científica. Desde el descubrimiento de la radiactividad en 1896 hasta la fisión nuclear en 1938, distintos avances permitieron comprender la estructura del átomo y la enorme energía que puede liberarse en procesos nucleares.
El primer paso lo dio el físico francés Henri Becquerel en 1896.
Mientras estudiaba sales de uranio, observó que emitían radiación de forma espontánea, sin necesidad de una fuente externa de energía.
Este hallazgo fue accidental: Becquerel dejó las sales sobre una placa fotográfica en un cajón oscuro y, al revelarla, descubrió que el uranio se había "retratado" a sí mismo. Este fenómeno, conocido como radiactividad, marcó el inicio del estudio de la energía nuclear.
Mientras que científicos como Rutherford avanzaron en el conocimiento de la estructura del átomo y los Curie en el estudio de la radiactividad, fue Otto Hahn y Fritz Strassmann quienes obtuvieron los primeros resultados experimentales en 1938.
A finales de ese mismo año Lise Meitner y Otto Frisch, dieron la primera explicación teórica de la fisión nuclear, calculando la energía liberada. Su trabajo permitió entender mejor el átomo y el origen de esa energía.
Te contamos cada hallazgo paso a paso.
Tras el hallazgo de Becquerel, Marie y Pierre Curie profundizaron en el estudio de la radiactividad.
Analizaron distintos materiales y lograron aislar nuevos elementos radiactivos, como el polonio y el radio. Con ello confirmaron que la radiactividad es una propiedad propia de ciertos átomos y no del resultado de una reacción química común.
Sus investigaciones contribuyeron a demostrar que algunos átomos podían emitir energía de forma espontánea y que esta energía liberada no procedía de reacciones químicas, sino del interior del átomo.
Por estos trabajos, Marie Curie se convirtió en la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas categorías, Física y Química, contribuyendo al desarrollo de la física nuclear como campo científico.
El primer gran paso para entender la energía nuclear fue el descubrimiento de la radiactividad en 1896 que comentábamos. Henri Becquerel comprobó que algunas sustancias, como las sales de uranio, emitían radiación de forma espontánea capaz de dejar una marca en las placas fotográficas, incluso sin necesidad de luz.
¿Qué significa esto? La energía no venía del exterior, sino del interior del átomo.
A partir de ahí, la ciencia empezó a comprender que, en el interior del átomo, y especialmente en su núcleo, se producían fenómenos capaces de liberar energía.
Ese conocimiento no surgió de golpe, sino a lo largo de varias décadas de investigación sobre la estructura atómica y la radiactividad.
En 1905, Albert Einstein formó la ecuación E = mc2 . Aún no describía la fisión nuclear, pero si una idea clave: masa y energía son equivalentes, y una pequeña cantidad de materia puede transformarse en una enorme cantidad de energía.
Para avanzar en este conocimiento, era necesario entender cómo es un átomo por dentro. A comienzos del siglo XX, Ernest Rutherford demostró que la mayor parte de la masa del átomo se concentra en un núcleo central, rodeado por electrones.
Sin embargo, faltaba una pieza clave para comprender mejor ese núcleo. En 1932, James Chadwick descubrió el neutrón, una partícula en el núcleo atómico sin carga eléctrica.
Este hallazgo fue fundamental: al no tener carga, el neutrón podía usarse como una "bala" para penetrar en otros núcleos sin ser repelido, abriendo la puerta a los experimentos que, años después, llevarían al descubrimiento de la fisión nuclear.
La respuesta llegó en 1938, cuando Otto Hahn y Fritz Strassmann descubrieron que el núcleo del uranio podía dividirse en partes más pequeñas al ser bombardeado con neutrones. Poco después, este fenómeno pasó a conocerse como fisión nuclear.
Además, este proceso puede dar lugar a una reacción en cadena, en la que los neutrones liberados provocan nuevas fisiones, multiplicando la energía generada.
Una vez comprendida la fisión nuclear en 1938, el siguiente desafío fue demostrar que podía provocarse y controlarse una reacción en cadena. En 1942, un equipo liderado por el físico italo-estadounidense Enrico Fermi lo consiguió.
Fermi había descubierto que usando neutrones lentos (ralentizados) podía inducir fisiones de forma más eficiente, lo que le llevó a diseñar un reactor experimental, conocido como “pila atómica”.
El 2 de diciembre de 1942, en una cancha de la Universidad de Chicago, Fermi logró iniciar la primera reacción nuclear en cadena autosostenida y controlada del mundo. Este experimento confirmó que era posible liberar y controlar la energía del núcleo atómico de forma segura, marcando el nacimiento de la era nuclear controlada.
Este hito allanó el camino para aprovechar la energía nuclear con fines pacíficos, conectando el descubrimiento científico de la fisión con su primera aplicación práctica pocos años después.
Un hito clave llegó en 1951, en Idaho (Estados Unidos), cuando un reactor experimental produjo por primera vez electricidad a partir de energía nuclear.
Poco más tarde, en 1954, la entonces Unión Soviética inauguró la primera central nuclear conectada a una red eléctrica en Obninsk, marcando el inicio del uso comercial de esta energía.
Desde entonces, la energía nuclear se ha extendido por todo el mundo, principalmente para generar electricidad de forma continua y a gran escala.
En España, la primera central nuclear en entrar en funcionamiento fue José Cabrera, Guadalajara, que se conectó a la red en 1968. Conocida como Zorita, estuvo operativa hasta 2006.
En resumen:
El descubrimiento de la energía nuclear no es el logro de una sola persona. Es el resultado del trabajo colectivo de muchos científicos. Cada descubrimiento ha permitido avanzar en el entendimiento de los procesos que ocurren en el interior del átomo.
Hoy, la energía nuclear sigue siendo una pieza clave en el desarrollo energético y sigue jugando un papel esencial en la generación de electricidad y en aplicaciones médicas, mostrando cómo la ciencia, impulsada por la curiosidad y la colaboración, continúa transformando el mundo.
No fue una sola persona. Fue el resultado de varios descubrimientos científicos a lo largo del tiempo.
El descubrimiento de la radiactividad en 1896 por Henri Becquerel.
En 1938, con el descubrimiento de la fisión nuclear.
Sí, principalmente para generar electricidad y en medicina.