La imparable transición verde de los puertos españoles
Puertos del Estado trabaja para alcanzar los objetivos de sostenibilidad marcados por la Unión Europea; una auténtica revolución verde, para la descarbonización no solo de los puertos españoles, sino de toda la cadena de transporte.
Por Gustavo Santana Hernández
La Estrategia de Sostenibilidad de Puertos del Estado parte de una premisa fundamental: el sistema portuario estatal es mucho más que un conjunto de nodos logísticos, es una pieza clave para la transición hacia una economía baja en carbono.
A nivel europeo, dentro el paquete legislativo Fit-For55 impulsado por la Comisión Europea, la aprobación del Reglamento (UE) 2023/1804 del Parlamento Europeo y del Consejo, cuyo objeto es impulsar el desarrollo de una infraestructura de combustibles alternativos, establece objetivos y metas que tienen una incidencia directa en el sistema portuario, como son: garantizar el suministro de electricidad antes de 2030 en puertos a ferris, portacontenedores y cruceros atracados; y contribuir al desarrollo del Marco de Acción Nacional en lo referente al desarrollo del mercado de combustibles alternativos para su uso en el transporte marítimo.
Además, la Ley 7/ 2021 de Cambio climático y transición energética en su artículo 16 afecta de modo directo a la planificación y explotación de los puertos, estableciendo la necesidad de promover “la articulación y consolidación de cadenas logísticas sostenibles con origen o destino en puertos mediante iniciativas estratégicas dirigidas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en puertos, así como en las cadenas de transporte marítimas o terrestres con origen o destino en puertos”. Para lograr el objetivo que marca la ley, la norma insta a impulsar dentro de los puertos medidas como son:
- La mejora de la eficiencia energética de las instalaciones portuarias,
- La instalación de equipos de generación renovable en el dominio público portuario,
- La mejora de las redes eléctricas portuarias,
- O el uso de energías alternativas en el transporte marítimo, con especial atención al uso de este tipo de energías en barcos atracados.
Entonces, estos objetivos de descarbonización y transición energética que afectan a los puertos, establecidos por la normativa europea y nacional, son abordados de modo específico por el Marco Estratégico del sistema portuario de interés general -aprobado a finales de 2022-, el cual incluye el plan de transición energética de los puertos españoles, estableciendo objetivos y metas aún más concretas, porque los puertos son agentes clave para lograr la descarbonización del transporte y la transición energética en España.
Este Marco Estratégico del sistema portuario de interés general, que guía el rumbo de los puertos españoles hasta 2030, tiene entre sus objetivos una reducción del 70% de la huella de carbono en las Autoridades Portuarias y del 50% para los puertos. Y establece los pasos para lograrlo.
El primer objetivo es lograr puertos ecoeficientes, para lo que se están desarrollando iniciativas de eficiencia energética, optimización de consumos, trazabilidad de residuos, criterios de contratación ‘verdes’ para fomentar el uso de materiales con baja huella de carbono en las obras portuarias, etc.
Electrificación de los muelles
Contribuir a reducir la huella de carbono de las cadenas de transporte es otro de los pilares de la estrategia de sostenibilidad. Para eso, se apuesta por impulsar el transporte ferroviario con origen y destino en puertos, y dos iniciativas fundamentales: la electrificación de muelles (el conocido como sistema OPS, Onshore Power Supply) y el desarrollo de infraestructuras y suministro de combustibles alternativos.
La electrificación de los muelles portuarios es una de las tareas ineludibles en el corto plazo. La conexión de los buques a la red eléctrica durante el atraque en el puerto permite apagar los motores auxiliares reduciendo las emisiones contaminantes y los ruidos.
En este sentido, ya se están desplegando varias iniciativas relevantes. Recientemente, se ha inaugurado la primera conexión OPS a nivel nacional para cruceros, ubicada en el Puerto de Cádiz, en el Muelle Alfonso XIII, operado por Endesa, un hito dentro de este proceso. Quiero destacar en este punto la importancia de la colaboración con Endesa, porque sin su apoyo en Cádiz y en otros puertos del sistema, junto con el resto de distribuidoras, sería imposible desarrollar este proyecto.
En 2024, el Puerto de Barcelona fue pionero en la instalación de una conexión OPS en una terminal de contenedores de un puerto del Mediterráneo. Además, dispone de conexiones también en la terminal de pasajeros y carga rodada de Sant Bertrán. Las islas Baleares y Canarias tienen habilitadas conexiones OPS para ferries.
A estas instalaciones hay que sumar las que ya están en fase de ejecución o de redacción en la mayoría de los puertos del sistema estatal. Para ello, el plan inversor Horizonte 2030, presentado por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, prevé más de 950 millones de euros en inversión pública en los puertos españoles.
Para alcanzar los objetivos europeos en materia de descarbonización vinculados al OPS, Puertos del Estado ha coordinado la integración de las necesidades de potencia en la planificación de la red eléctrica nacional, actualmente en marcha, en estrecha colaboración con las Direcciones Generales de Política Energética y Minas, Red Eléctrica y las empresas distribuidoras, trabajando para conseguir que el despliegue de OPS sea viable técnica y económicamente. Si en 2024, el conjunto del sistema portuario disponía de una potencia eléctrica instalada de 200 MW y registraba un consumo anual de 1 TWh, para 2030 y poder cumplir el objetivo establecido por el AFIR, se estima que será necesaria una potencia adicional de más de 1 GW para atender un consumo total previsto de más de 2 TWh.
Respecto al marco normativo necesario para facilitar su desarrollo e incentivar la necesaria participación del sector privado, la Ley de Movilidad Sostenible recientemente aprobada remarca la importancia de los puertos en la descarbonización, y da prioridad a la atención de las necesidades energéticas de las instalaciones portuarias con el fin de poder desarrollar proyectos como el OPS o el impulso a los combustibles alternativos. El Gobierno español también ha puesto en marcha el Reglamento de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica, que introduce, entre otras cuestiones, un esquema que permite la modificación temporal de la potencia contratada. De este modo, la contratación de potencia podrá adaptarse a los patrones de consumo de actividades que, como el OPS, presentan una gran variabilidad estacional y diaria.
De todos estos esfuerzos queda patente la importancia de la colaboración público-privada, base de nuestro sistema portuario de interés general, pero especialmente necesario en materia de descarbonización.
Otras líneas de trabajo relevante son el avance en la producción y suministro de nuevos combustibles marítimos bajos en carbono, o el impulso de la energía renovable marina, a través de la adaptación de sus infraestructuras, que está permitiendo a los puertos españoles convertirse en hubs logísticos de referencia para la construcción, ensamblaje, transporte y mantenimiento de aerogeneradores.
En definitiva, la adaptación de los puertos a la normativa vigente en materia de transición energética supone un cambio estructural profundo. Más allá de una obligación legal, se trata de una transformación necesaria para garantizar la sostenibilidad del transporte marítimo y su integración en un modelo económico bajo en carbono. En este contexto, los puertos españoles tienen ante sí el desafío —y la oportunidad— de situarse a la vanguardia de esta revolución energética.
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