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España genera más energía renovable que nunca. En 2025, alcanzó su máximo de producción, cubriendo el 55,5% del mix eléctrico nacional. Una oportunidad histórica para electrificar la demanda interna, a través del refuerzo de la red eléctrica y para reforzar la conexión de España con Europa, para que el sistema sea más seguro, eficiente y competitivo.
1. ¿Qué significa ser una isla energética?
2. ¿Por qué España es una isla energética y qué interconexiones tiene?
3. ¿Por qué estamos por debajo del mínimo que recomienda la UE?
4. Medidas para que España deje de ser una isla energética
5. ¿Qué consecuencias tiene en el precio de la luz ser una isla energética?
6. ¿Existen otros países que se consideren "islas energéticas"?
España lleva décadas siendo una isla energética en el mapa eléctrico europeo. No por falta de energía, sino por tener conexiones insuficientes: según Red Eléctrica, la capacidad de intercambio con Francia ronda los 3 GW, lo que sitúa el ratio de interconexión de la Península Ibérica con el resto de Europa en apenas el 2%, valor que la UE considera no suficiente.
Te contamos todo lo que necesitas saber sobre las interconexiones eléctricas en España y por qué se considera una isla energética.
Una isla energética es un territorio que tiene pocas interconexiones eléctricas con otros países o sistemas eléctricos vecinos. El término no se refiere a una isla geográfica, sino a un aislamiento funcional.
¿Y qué son las interconexiones eléctricas? Son el conjunto de líneas de alta tensión y subestaciones que permiten el intercambio de electricidad entre países vecinos, lo que posibilita dar mayor robustez y dotar de mayor seguridad de suministro.
Con estas conexiones, un sistema eléctrico gana músculo: puede apoyarse en sus vecinos ante imprevistos, colocar sus excedentes fuera cuando produce de más e importar cuando lo necesita. Sin ellas, se opera de forma más autónoma, lo que puede limitar la eficiencia y la capacidad de integrarse en un mercado más amplio.
España está interconectada eléctricamente con Portugal, con Marruecos y con la red europea a través de Francia. Sin embargo, se considera una isla energética por su escasa interconexión con Europa.
La conexión de España con Portugal configura el sistema eléctrico ibérico (MIBEL). El vínculo con Marruecos aporta una conexión con el norte de África. Pero la puerta de entrada al sistema eléctrico continental pasa por Francia, y ahí es donde la capacidad de intercambio es considerado como no suficiente con relación al tamaño del sistema español.
A su vez, el sistema centroeuropeo está conectado con los países nórdicos, con el este de Europa y con las islas británicas, conformando el mayor sistema eléctrico interconectado del mundo.
Las interconexiones entre sistemas eléctricos contribuyen a garantizar la seguridad del suministro, ya que mejoran la eficiencia y competitividad de los mercados eléctricos y facilitan la integración de energías renovables. Sin embargo, en España no llegamos al mínimo aconsejado por la Unión Europea. Te contamos por qué.
El Consejo Europeo, en sus conclusiones de los días 23 y 24 de octubre de 2014, acordó que la Comisión debía tomar medidas urgentes para garantizar un ratio mínimo de interconexión eléctrica del 10% a más tardar en 2020.
Posteriormente, la Comunicación de la Comisión de 23 de noviembre de 2017 "Reforzar las redes energéticas de Europa" propuso elevar ese objetivo al 15% para 2030, es decir, que la capacidad de interconexión de cada Estado miembro debe equivaler, al menos, a ese porcentaje de su potencia instalada de generación. España, por su posición geográfica en el extremo del continente y con los Pirineos como barrera natural, no ha alcanzado estos umbrales.
Lo que sí muestran los datos es que España ya exporta más electricidad de la que importa. Según el Informe del Sistema Eléctrico 2025 de REE, el país cerró 2025 como exportador neto de electricidad por cuarto año consecutivo, acumulando 50 meses seguidos en esa situación. Durante 2025 se exportaron 26.206 GWh y se importaron 13.202 GWh, lo que deja un saldo neto exportador de 13.004 GWh.
Por fronteras, el intercambio con Portugal fue exportador por séptimo año consecutivo, con 9.184 GWh. Con Francia, en cambio, el saldo fue neutro: apenas 138 GWh en sentido importador. Con Marruecos vuelve a ser exportador, por cuarto año consecutivo, con un valor de 3.743 GWh.
En España, el desarrollo y mantenimiento de la red de transporte eléctrico, incluidas las interconexiones internacionales, es responsabilidad de Red Eléctrica, empresa del grupo Redeia.
Para reforzar las conexiones internacionales, se está construyendo una nueva interconexión con Francia por el Golfo de Bizkaia, con entrada en servicio prevista para 2028.
Con 400 kilómetros de longitud (300 de ellos submarinos), será la primera interconexión submarina entre España y Francia y casi duplicará la capacidad de intercambio actual, de 2.800 a 5.000 MW. El proyecto está catalogado como Proyecto de Interés Común por la UE.
Marco regulatorio europeo. El 10 de diciembre de 2025, la Comisión Europea presentó el "Paquete de Redes", un conjunto de propuestas legislativas para promover el desarrollo de las infraestructuras necesarias para alcanzar los objetivos climáticos y energéticos de la UE.
Entre las medidas figuran la revisión del Reglamento TEN-E y la iniciativa "Energy Highways", que busca crear auténticas autopistas eléctricas a escala continental.
Estos refuerzos en las interconexiones internacionales deben ser paralelos a las inversiones que se deben realizar en la red de transporte en España para abastecer las demandas que aparecen aguas abajo en las redes de distribución.
Actualmente, hay una saturación en la red eléctrica que impide cubrir toda la demanda y tiene impacto en todos los sectores de la economía. Electrificar la demanda permitiría reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
Una mayor capacidad de interconexión entre una región exportadora y otra importadora aumenta el comercio transfronterizo de electricidad: más oferta para el mercado importador, más demanda para el exportador. En ambos casos, el sistema gana en eficiencia y los precios tienden a igualarse entre países, reduciendo las diferencias entre mercados.
En el caso de España, el despliegue renovable ha tenido un efecto claro sobre los precios. Según el Informe del Sistema Eléctrico 2025 de REE, los precios del mercado mayorista español fueron los terceros más bajos de Europa en 2025, solo por detrás de los países nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia y los países bálticos) agrupados en Nord Pool (39,70 €/MWh) y Francia (61,07 €/MWh). España, además, registró el precio más bajo del continente en los meses de abril, mayo y noviembre.
El límite que impone ser una isla energética no está en el precio que pagan los consumidores españoles, sino en la capacidad de trasladar esa energía barata al resto de Europa.
Con más interconexiones, España podría colocar sus excedentes renovables y reforzaría su posición como exportador neto de energía limpia en el continente.
España no es el único caso. Varios territorios comparten esta situación:
Irlanda siempre se ha considerado una isla energética por su aislamiento geográfico, aunque la interconexión submarina con el Reino Unido ha mejorado la situación.
Chipre está reconocida oficialmente por la UE como energy island, al estar aislada eléctricamente del continente.
Malta dependía casi totalmente de generación local hasta la interconexión submarina con Italia. Aun así, su reducido tamaño y dependencia de pocos enlaces la mantienen como un sistema más vulnerable.
Islandia, aunque no pertenece a la UE continental, no dispone de interconexiones eléctricas internacionales y funciona como un sistema aislado.
Los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) tuvieron durante décadas una integración deficiente con la red centroeuropea, pero ha cambiado gracias a nuevas interconexiones y al proceso de sincronización con la red eléctrica europea.
Con más inversión y cooperación europea, España avanzará hacia un sistema eléctrico más conectado y más eficiente.