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IAQ en casa: cómo saber si el aire que respiras es realmente saludable
La calidad del aire interior, técnicamente denominada Indoor Air Quality (IAQ), se ha convertido en un pilar de salud y de eficiencia energética en casa. Cuando se habla de calidad del aire, las referencias suelen ser calles con tráfico, esmog y contaminación exterior. Sin embargo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad español, el aire interior puede estar entre dos y cinco veces más contaminado que el exterior.
Una persona con una rutina considerada normal, cuyo día a día transcurre entre el hogar, oficina o teletrabajo, gimnasio, supermercado, tiendas, etc., suele pasar más del 80 % de su tiempo en espacios cerrados, por lo que la calidad del aire interior (IAQ) representa un factor clave para la salud, el confort y para el consumo energético en la vivienda.
En España existen normas y guías oficiales que aclaran qué significa “buen aire” y cómo lograr mantenerlo sin que se disparen los costes en la factura de la luz. En Endesa te explicaremos de qué se trata y como conseguirlo.
¿Qué es la IAQ? Explicado sin tecnicismos
La IAQ es la calidad del aire que respiras dentro de casa, indica qué tan “limpio y adecuado” es el aire interior, y su estado depende de varios factores: cuánta ventilación hay, los contaminantes presentes, cuántas partículas y gases se acumulan (PM, COV, formaldehído, radón), si la temperatura y la humedad están en rangos confortables, y las actividades diarias como cocinar, limpiar o, incluso, respirar.
Tener una buena IAQ se traduce en aire con suficiente oxígeno, pocos contaminantes y condiciones térmicas adecuadas; mientras que una mala IAQ puede provocar molestias inmediatas y problemas de salud a medio y largo plazo.
¿Por qué cada vez se habla más de la calidad del aire interior?
Porque, como lo mencionamos anteriormente, las personas pasan alrededor del 80 % del tiempo en espacios interiores. A raíz de la pandemia, la ventilación interna ganó mucha importancia por su papel en la reducción de riesgos respiratorios.
En España, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) refuerza la higiene y el uso racional de la energía en los sistemas de ventilación y climatización, alineado con la eficiencia del mercado de la construcción. Además, las viviendas modernas son cada vez más herméticas para mejorar la eficiencia energética, tal como promueven normativas como el Código Técnico de la Edificación (CTE), pero esta medida para reducir pérdidas de calor también dificulta la renovación natural del aire. Todo esto ha puesto a la IAQ en el centro del debate sobre salud y energía.
Señales claras de que el aire de tu casa no es bueno
No hace falta ser expertos en salud o en el medioambiente para detectar un problema de calidad del aire en interiores. Algunos signos habituales o pistas cotidianas son:
- Dolores de cabeza frecuentes, ojos o garganta irritados, sensación de cansancio sin motivo aparente, o aire “cargado” cuando hay varias personas y poca ventilación (CO₂ elevado). El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) considera estas señales como indicadoras prácticas, y las vincula con una ventilación insuficiente o niveles elevados de contaminantes interiores.
- Ventanas condensadas, olor a humedad o aparición de moho que puede estar relacionada con una humedad alta y ventilación deficiente.
- Si permanecen olores en el espacio interior durante varias horas o días luego de cocinar o de una jornada de limpieza.
Los valores que de verdad importan en tu casa
- CO₂: entre los indicadores más relevantes destaca el CO₂, que no es tóxico en niveles domésticos, pero sí un excelente marcador de ventilación. Valores por debajo de 800 ppm (partes por millón) indican un aire aceptable; por encima de 1.200 ppm, la renovación suele ser insuficiente.
- Humedad relativa: también importa la humedad relativa, que debería mantenerse entre el 40 % y el 60 % para minimizar el moho y la sequedad.
- Partículas (PM₂,₅): a la presencia de partículas finas (PM₂,₅) procedentes de cocinas, velas o calefacciones también es necesario prestarles atención. Cuanto más bajas, mejor. Te recomendamos utilizar campana con salida al exterior, y filtración cuando haga falta.
- Radón: mantén el promedio anual <300 Bq/m³. Puedes consultar en el mapa de la web del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) si vives en una zona potencial.
¿Por qué ventilar mal puede hacerte gastar más en calefacción?
Cuando se recomienda ventilar la casa no se refiere a abrir las ventanas durante horas en pleno invierno, porque esto provocaría pérdidas de calor, obligaría a los sistemas de calefacción a trabajar más, y se disparará el consumo de electricidad o de gas.
El IDAE recomienda ventilar de forma corta e intensa en invierno (de 5 a 10 minutos con ventilación cruzada), justo antes de encender la calefacción, para renovar el aire con una mínima pérdida de calor. Esta alternativa es mejor que mantener las ventanas entreabiertas durante mucho tiempo, porque se renueva el aire sin enfriar las paredes y el mobiliario.
¿Cómo mejorar el aire de casa sin disparar tu factura?
Pequeñas acciones tienen un gran impacto, por eso te contamos cuáles puedes poner en práctica:
Medir y controlar
Te recomendamos utilizar medidores de CO₂, de temperatura y de humedad, porque servirán de guía para conocer la IAQ, para saber cuándo abrir las ventanas, o si necesitas aplicar medidas permanentes para mantener un aire puro interior.
Ventilar con estrategia
La ventilación cruzada breve (mañana y noche), en los momentos adecuados, la extracción localizada en la cocina utilizando la campana, y también en los baños, son una forma estratégica de mantener un flujo controlado de aire dentro de casa. De esta manera se renueva el aire donde se generan más contaminantes. En viviendas más eficientes, los sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor permiten renovar el aire minimizando el consumo energético.
Sellar fuentes y filtrar
Evita utilizar productos muy volátiles, opta por pinturas y productos de bajo COV, y, si hay mucha partícula (PM), puedes instalar purificadores HEPA. Es primordial mantener limpios los filtros de los aires acondicionados o bombas de calor, así como controlar la humedad (mantenla entre 40 y 60 %). Si notas zonas con moho, aplica la deshumidificación y revisa los puentes térmicos.
Pon en prácticas estas alternativas y verás como aumenta tu eficiencia y se reduce el gasto en tu factura. Si quieres comprobarlo, utiliza el servicio gratuito de información y asesoramiento energético de Endesa infoEnergía, con el que podrás comprobar y comparar tu eficiencia energética.
Sensores de CO₂ y calidad del aire: qué miden y si merecen la pena
El CO₂ no es tóxico a niveles domésticos habituales, pero indica si la ventilación es suficiente y eficiente. Por esto es recomendable instalar sensores, ya que permiten medir el CO₂, la humedad, la temperatura y, en algunos casos, partículas y compuestos orgánicos volátiles. Sin duda, son una herramienta ideal para gestionar mejor la ventilación y reducir riesgos respiratorios.
En una vivienda, un sensor de infrarrojo no dispersivo (o sensor NDIR, por sus siglas en inglés, Non Dispersive Infrared Detector) bien calibrado te ayudará a tomar mejores decisiones como, por ejemplo, si es necesario ventilar y de qué manera, así como ajustar hábitos de climatización.
Es necesario tener claro que estos sensores no sustituyen la evaluación de un profesional certificado, son solo un recurso que te permitirá evitar ventilaciones innecesarias, lo que se traducirá en ahorro y mayor confort dentro de casa.
IAQ y eficiencia energética: el equilibrio que casi nadie explica
Ventilar lo justo y de forma controlada es clave para vivir en un hogar eficiente, pero también saludable. Tener una buena IAQ reducirá problemas de salud, mejorará el bienestar y optimizará el uso de la energía en casa. Por esta razón, la eficiencia energética y la IAQ siempre deben ir de la mano.
El verdadero equilibrio entra ambas está en combinar aislamiento, sistemas efectivos y una ventilación bien controlada. En viviendas nuevas o rehabilitadas, los sistemas de ventilación mecánica controlada (VMC) con recuperación de calor permiten renovar el aire manteniendo el calor interior, alineando salud y ahorro.
Respirar bien en casa no es cuestión de solo ventilar de forma adecuada, también implica entender la IAQ, vigilar los indicadores esenciales y medir lo importante (CO₂, humedad, radón, etc.), además de apoyarse en soluciones que permiten ahorrar energía y evitan que pagues más en la factura de la luz.
La calidad del aire interior no es un lujo ni una preocupación secundaria, es una pieza clave del confort, la salud y el consumo energético en el hogar. Cuidar el aire de casa es también una forma responsable de cuidar la energía.
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