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Conexión a Tierra
Biodiversidad en plantas fotovoltaicas
Eli y Pilar arrancan la tercera temporada de Conexión a Tierra llevándonos a Totana (Murcia) para descubrir cómo una planta solar que lleva en marcha 6 años se ha transformado en un oasis de biodiversidad. Un ejemplo de que el tiempo y una buena gestión ambiental pueden convertir una instalación energética en un refugio para la fauna.
Escucha el episodio 1
Las energías renovables llevan años demostrando que una buena gestión ambiental transforma el territorio. La planta fotovoltaica de Totana es un ejemplo. Con seis años de funcionamiento, se ha convertido en un referente para la comunidad ornitológica. Hasta el punto de contar con un hide, una estructura de camuflaje para observar aves sin alterar su comportamiento.
BosqueO2: una mirada experta sobre el terreno
Para hablar de este caso, Eli y Pilar reciben en plató a Pedro Quiñonero, presidente de BosqueO2, una asociación sin ánimo de lucro fundada en 2014 con el objetivo de restaurar el entorno natural, frenar la desertización y concienciar a la sociedad sobre la importancia de ampliar los bosques.
BosqueO2 ha visitado varias plantas solares de la Región de Murcia y ha concluido que Totana destaca frente a otras instalaciones del entorno. Su modelo de gestión ecológica, su política de puertas abiertas y su impacto positivo en el hábitat local la convierten en un ejemplo a seguir.
Pedro explica que la asociación trabaja con especies autóctonas (acebuches, lentiscos, espinos negros, aladiernos) elegidas por su resistencia a la sequía y su capacidad de rebrotar tras un incendio. Una apuesta por la biodiversidad frente al monocultivo, que refuerza la salud del ecosistema a largo plazo.
Una visita a Totana: el oasis en acción
Eli viaja hasta la planta fotovoltaica de Totana para ver sobre el terreno lo que los datos ya apuntan. El resultado es un espacio donde conviven especies de aves en un entorno tranquilo, alejado de la actividad humana intensa y enriquecido con años de gestión ambiental activa.
Uno de los logros más destacados es la creación de un corredor ecológico de más de ocho hectáreas. Estos corredores conectan distintos hábitats, facilitan el intercambio genético entre poblaciones y reducen el riesgo de extinción de especies al mitigar los efectos de la fragmentación del territorio.
La gestión del agua es otro elemento clave en una zona amenazada por la desertización. En Totana se optimiza el uso de este recurso como parte de un modelo de funcionamiento sostenible que tiene en cuenta las condiciones específicas del entorno.
Lo que Totana demuestra
Las conclusiones de este episodio son claras. Las plantas fotovoltaicas pueden transformarse en refugios para la fauna cuando existe una voluntad real de gestión ambiental responsable.
Los corredores ecológicos son una herramienta eficaz para conectar hábitats y proteger especies. Y la apertura al exterior (permitir visitas, fomentar el avistamiento, colaborar con asociaciones) multiplica el impacto positivo de estas instalaciones más allá de la producción de energía.
Totana no es un caso aislado. Es una demostración de que, con el paso del tiempo y una gestión comprometida, una planta solar puede ganar tanto en biodiversidad como en valor para el territorio que la acoge.
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