150 hectáreas fotovoltaicas en Totana: un oasis en el sureste ibérico
La elección del emplazamiento de la planta fotovoltaica en el centro de la Región de Murcia ha sido muy importante para que el impacto haya resultado más positivo que negativo, si hablamos en términos sociales y ambientales en comparación con lo que había antes de su construcción, una explotación agrícola intensiva de regadío.
Por Pedro Quiñonero
La energía solar fotovoltaica avanza notablemente esta década dentro del mix productor energético español, comiendo terreno a las de origen fósil. Esta buena noticia para la independencia energética del país y la reducción de emisiones que provocan el calentamiento global choca con los impactos paisajísticos y ambientales que producen cuando se trata de macro-plantas solares. España alberga una orografía propicia para la producción de energía fotovoltaica que, unida a una climatología abundante en horas de sol, favorece su expansión y rentabilidad tanto industrial como socialmente, a poco que se genere una legislación favorable para frenar nuestra dependencia del petróleo o gas -que no tenemos-.
Evitar el choque social y ambiental por su implantación ha de ser el objetivo de este tipo de instalaciones. Los promotores y/o gestores deben aplicar una responsabilidad acorde con los tiempos que vivimos en los que el respeto al medio ambiente debiera implementarse por legislación o voluntariamente. La sociedad hoy es más exigente en cuanto a la preservación ambiental que va unida a la calidad de vida que le propicia su entorno cercano. Concepto este en línea con el conocimiento científico.
La contestación social ante las macro-plantas fotovoltaicas
Los municipios del Valle del Guadalentín han sido escenario de implantación de numerosas macro-plantas fotovoltaicas. Algunas han generado conflictividad y malestar social por diversos motivos: tamaño desproporcionado, proximidad a núcleos urbanos, ubicación en zonas sensibles ambientalmente, tendidos aéreos de alta tensión para evacuación de la energía, patrocinios sociales insustanciales durante la construcción que buscan “complacer” a los vecinos y en cambio generan el efecto contrario, promesas grandilocuentes de creación de riqueza alejadas de la realidad. Estos son algunos de los puntos que más rechazo generan entre vecinos estas instalaciones que, unido a los innumerables bulos que cada día circulan a través de los dispositivos móviles, crean un caldo de cultivo propicio para que los proyectos sean rechazados socialmente si no se actúa de forma honesta y trasparente.
En el desarrollo de la energía fotovoltaica en España ha tomado ventaja la implantación en grandes extensiones abiertas de nuestra campiña. En cambio, ubicar esta tecnología industrial en espacios ya construidos como infraestructuras de comunicación, acueductos, canales, polígonos industriales, edificios públicos o privados van más retrasados. La avalancha de este tipo de proyectos que ocupan grandes extensiones próximas a núcleos poblacionales están teniendo la contestación social que mencionamos, algo evitable si las cosas se hacen siguiendo el ejemplo del proyecto fotovoltaico protagonista de esta publicación: la planta fotovoltaica de Totana que en su desarrollo, construcción y funcionamiento diario ha evitado todos los defectos que se dan en otras plantas implantadas en la zona y ha conseguido la aprobación de los sectores más críticos.
La planta se ubica en el paraje de Flota de los Álamos. Es propiedad de Endesa, su puesta en funcionamiento data de 2019 y está dividida en 3 fases. La planta se ha construido sobre terrenos de cultivo intensivo que en su día ocuparon el espacio de los saladares del Guadalentín, un espacio estepario y muy rico en avifauna que ha ido disminuyendo durante décadas por la roturación de terrenos para dichos cultivos intensivos.
La planta fotovoltaica de Totana: un oasis entre cultivos intensivos
La economía del Valle del Guadalentín depende en exceso de la agricultura intensiva que explota un recurso del que apenas dispone, agua, y genera unos problemas ambientales de contaminación del suelo y aire por pesticidas y plásticos de creciente preocupación, muy alejados de la tradicional agricultura de secano murciana - adalid de la conservación de la naturaleza-, así como una sobreexplotación de acuíferos alarmante que provoca el hundimiento del Valle.
La explotación intensiva de estas tierras con hasta 3 y 4 cosechas anuales demandaba una ingente mano de obra inmigrante no cualificada ligada a bajos sueldos y temporalidad, que origina conflictividad social ante la imposibilidad de encontrar vivienda digna o normalizar la asistencia social, educacional y sanitaria que permita un desarrollo óptimo de muchas familias.
Sustituir este espacio de 150 hectáreas anteriormente destinado a la producción intensiva e insostenible a largo plazo, a un espacio con paneles fotovoltaicos viene a mejorar sustancialmente lo que había porque además se han implementado una serie de medidas que han venido a mejorar las condiciones ambientales previas, lo que posiciona a esta instalación como un oasis, tanto por su ejecución y desarrollo respecto a otras plantas como por el papel que desempeña rodeada de cultivos intensivos. Detallamos a continuación algunos puntos a destacables del proyecto:
- La planta se ubica próxima a la subestación eléctrica donde descarga la producción, todo por línea soterrada.
- Se ha creado un corredor ecológico dentro de la instalación sin presencia de paneles que favorece a la fauna.
- En los terrenos se ha respetado la nivelación del suelo haciendo que el agua de lluvia se filtre al acuífero evitando pendiente que favorezca la escorrentía.
- Junto a la valla cinegética perimetral se han plantado especies vegetales autóctonas, con el fin de crear una pantalla verde que generará varios beneficios, entre ellos atrapar el polvo que se produce por el labrado de las tierras colindantes.
- Se han dotado 250.000€ de inversión que han beneficiado a empresas locales con trabajos selvícolas, instalaciones de cajas nido, bebederos para fauna, colmenas para abejorros, así como la construcción de un observatorio para aves (Hide). También se hace un seguimiento metódico en cuaderno de campo desde el propio observatorio de las especies que deambulan por la instalación. El resultado de este cuidado plan es un aumento de la biodiversidad con respecto a los años previos a su construcción.
- La planta ha sido el escenario de investigación para agencias públicas para el estudio de explotaciones agro-voltaicas.
- Se ha establecido un convenio con un ganadero local para que sus ovejas pasten dentro del recinto, un binomio muy positivo.
- Una política de puertas abiertas a ciudadanos y colectivos sociales y ambientales para dar a conocer las actividades y procesos que se producen en el interior de la instalación.
Si bien la magnitud de la planta solar provoca un impacto visual notable en el paisaje, pues dichas plantas debieran ser más modestas en expansión, no es menos cierto que su implantación en este lugar concreto ha venido a soliviantar la presión que el sector primario ocasiona en este territorio.
Una instalación que genera puestos de trabajo cualificados, no origina emisiones contaminantes e implementa acciones de forma constante con el objetivo de reducir su impacto ambiental y mejorar la biodiversidad. En definitiva, un oasis en la Región de Murcia.
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