Verlo siempre en Español
Verlo siempre en Español
La red eléctrica en España no pertenece a una única entidad. Está formada por dos infraestructuras diferenciadas, la red de transporte y la red de distribución, con funciones, responsabilidades y modelos de propiedad distintos, definidos por ley y supervisados por organismos públicos.
La red eléctrica en España es una infraestructura diseñada para llevar la electricidad desde donde se genera hasta donde se consume. Aunque funciona como un único sistema, se organiza en dos grandes redes interrelacionadas que forman parte de la misma estructura eléctrica nacional y que, a su vez, se conectan con otros sistemas a través de interconexiones internacionales.
Ambas redes trabajan de forma coordinada. La electricidad se genera en centrales y parques de producción, se transporta a larga distancia a través de la red de transporte y, desde ahí, se reparte y adapta mediante la red de distribución hasta llegar a los distintos puntos de suministro. No son redes independientes, sino complementarias dentro de un mismo sistema eléctrico.
Junto a esta generación en grandes instalaciones, cada vez es más habitual producir electricidad cerca de donde se consume, por ejemplo, mediante autoconsumo solar u otros pequeños puntos de producción, lo que se conoce como generación distribuida.
Esta energía se conecta directamente a la red de distribución, que no solo lleva la electricidad hasta hogares y empresas, sino que también integra la producción local en el conjunto del sistema.
Esta organización responde a razones técnicas y de seguridad. El transporte de grandes volúmenes de electricidad requiere líneas de muy alta tensión, subestaciones, nudos eléctricos y sistemas de control específicos.
En cambio, la distribución exige una red más capilar, formada por líneas de media y baja tensión, centros de transformación y redes locales integradas en el entorno y adaptadas a distintos patrones de consumo.
Por este motivo, la legislación española distingue entre transporte y distribución, asignando a cada red funciones, responsabilidades y modelos de gestión diferentes, aunque ambas formen parte del mismo sistema eléctrico nacional.
A partir de esta estructura surgen preguntas clave: ¿de quién es cada parte de la red?, ¿quién se encarga de su gestión?, ¿qué papel cumple cada una dentro del conjunto del sistema eléctrico?
La red de transporte es la infraestructura que permite que la electricidad recorra largas distancias.
Es la base física que conecta las grandes instalaciones de generación, centrales hidroeléctricas, nucleares, térmicas, parques eólicos o plantas solares, con los nudos eléctricos desde los que se reparte la energía.
Opera en alta y muy alta tensión, a 220 kV y 400 kV, niveles necesarios para reducir pérdidas y mantener la estabilidad del sistema cuando se transportan grandes cantidades de electricidad. En España, la red de transporte funciona mayoritariamente a 400 kilovoltios (kV) y 220 kV en la Península, y a 220 kV, 132 kV y 66 kV en Baleares y Canarias.
Esta red no solo conecta puntos dentro del territorio peninsular. También integra los sistemas insulares y las interconexiones internacionales, que refuerzan la seguridad de suministro y permiten intercambios de energía con otros países.
La red de transporte española supera los 45.000 kilómetros de líneas, lo que da una idea de su dimensión y complejidad técnica. Su diseño y operación deben anticipar picos de demanda, variaciones en la generación renovable y situaciones excepcionales, como olas de frío o calor.
En España, la red de transporte la gestiona Red Eléctrica de España (REE). La ley le asigna un papel claro dentro del sistema eléctrico: es, al mismo tiempo, transportista y operador del sistema
Se encarga de coordinar el sistema eléctrico en su conjunto, sin participar en la generación ni en la comercialización de electricidad.
Como transportista, Red Eléctrica se encarga de diseñar, construir y mantener la red de alta tensión.
Como operador del sistema, coordina en tiempo real la producción y el consumo para garantizar que la electricidad fluya de forma segura.
La actividad de la red de transporte eléctrico se rige por la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico y su normativa de desarrollo, y está supervisada por la CNMC y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
La red de distribución es la infraestructura que conecta la red de transporte con los puntos de consumo. Es la parte más visible del sistema eléctrico para la ciudadanía, ya que incluye las líneas, centros de transformación y subestaciones presentes en pueblos, ciudades y polígonos industriales.
La red de distribución opera mayoritariamente en media y baja tensión, aunque las distribuidoras gestionan también líneas en alta tensión, adaptando la electricidad para su uso final:
Esta adaptación es necesaria para que la electricidad llegue de forma segura en viviendas o instalaciones industriales.
La distribución tiene un marcado carácter territorial. Su diseño y evolución están ligados al crecimiento urbano, al desarrollo industrial y a las necesidades específicas de cada zona.
A diferencia de la red de transporte, la red de distribución eléctrica en España no pertenece ni está gestionada por una única empresa. Se trata de una infraestructura regulada que está en manos de distintas distribuidoras, cada una responsable de una zona geográfica concreta.
En total, en España operan más de 300 empresas distribuidoras, aunque la gran mayoría de los puntos de suministro se concentran en cinco grandes distribuidoras, que gestionan la red en la mayor parte del territorio:
Además de estas grandes distribuidoras, existen distribuidoras locales que operan en ámbitos muy concretos, como municipios o comarcas específicas, especialmente en zonas rurales.
La distribuidora no depende de la comercializadora con la que el consumidor contrata la electricidad y no se puede elegir, ya que su designación viene determinada por la ubicación física del punto de suministro.
Todas operan bajo un marco regulado, con obligaciones técnicas, de calidad de servicio y de inversión definidas por ley y supervisadas por organismos públicos.
Las distribuidoras eléctricas tienen funciones delimitadas por la normativa española. No venden electricidad ni fijan precios. Su responsabilidad se centra en la infraestructura de distribución.
Entre sus tareas se incluyen:
Su objetivo es garantizar un suministro continuo y de calidad, independientemente de la comercializadora.
La red eléctrica en España no pertenece a una sola entidad. La red de transporte es mayoritariamente de Red Eléctrica de España, que además actúa como operador del sistema eléctrico nacional. La red de distribución pertenece a distintas distribuidoras, responsables de la infraestructura local.