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¿Cuántos mitos conoces sobre el vehículo eléctrico? La movilidad eléctrica ha avanzado de forma notable en los últimos años, pero en el entorno empresarial todavía convive con muchas ideas preconcebidas. Dudas sobre la recarga, los costes, la autonomía o la operativa diaria siguen apareciendo en conversaciones sobre flotas, servicios urbanos o movilidad corporativa.
Separar los mitos de la realidad es clave para tomar decisiones informadas. Analizamos algunos de los más habituales y qué hay realmente detrás de ellos.
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Mito 1: “Cargar un vehículo eléctrico es complicado”
Realidad: la recarga se integra fácilmente en la operativa diaria
Uno de los temores más frecuentes en empresas es que la recarga suponga una fricción operativa. La realidad es que, con una planificación adecuada, la recarga se adapta sin problemas a la actividad diaria.
En flotas corporativas o municipales, los puntos de recarga en bases logísticas, aparcamientos de empresa o centros operativos permiten cargar los vehículos en momentos de inactividad: por la noche, durante turnos de descanso o en franjas valle. Además, la red pública de recarga en ruta continúa creciendo, facilitando desplazamientos interurbanos.
La clave no está en “buscar tiempo para cargar”, sino en integrar la recarga en los tiempos naturales de parada.
Mito 2: “La autonomía no es suficiente para un uso profesional”
Realidad: la autonomía actual cubre la mayoría de los usos empresariales
La autonomía fue una limitación en los primeros modelos eléctricos, pero hoy ya no es el principal obstáculo. Muchos vehículos eléctricos superan los 300 o 400 kilómetros reales, una cifra que cubre con holgura la mayoría de los trayectos diarios en entornos urbanos, metropolitanos y regionales.
En flotas de reparto, servicios técnicos, mantenimiento urbano o movilidad corporativa, los recorridos diarios suelen ser previsibles y muy inferiores a esa autonomía. Además, la posibilidad de recarga parcial durante la jornada añade un extra de flexibilidad.
Mito 3: “La movilidad eléctrica es más cara para las empresas”
Realidad: el coste total de propiedad suele ser más competitivo
Si solo se tiene en cuenta el precio de adquisición, el vehículo eléctrico puede parecer más caro. Sin embargo, en el entorno profesional es fundamental analizar el coste total de propiedad.
Los vehículos eléctricos tienen menores costes de mantenimiento, menos averías mecánicas y un coste por kilómetro inferior al de los vehículos de combustión. A esto se suman incentivos, ayudas públicas y beneficios fiscales que reducen la inversión inicial.
En flotas medianas y grandes, estos factores hacen que la movilidad eléctrica resulte competitiva, y en muchos casos más eficiente, a medio y largo plazo.
Mito 4: “No hay suficientes puntos de recarga”
Realidad: la infraestructura crece y la recarga privada es clave
Aunque la red pública de recarga sigue expandiéndose, en el ámbito B2B la solución no depende únicamente de ella. La mayoría de las recargas empresariales se realizan en instalaciones propias: sedes corporativas, aparcamientos, centros logísticos o bases municipales.
Esto permite a las empresas tener mayor control sobre la energía, los horarios de recarga y los costes, reduciendo la dependencia de la infraestructura pública. La combinación de recarga privada y red pública ofrece un modelo flexible y escalable.
Mito 5: “El vehículo eléctrico no es adecuado para todos los sectores”
Realidad: cada vez más sectores lo integran con éxito
La movilidad eléctrica ya no es exclusiva de un único tipo de actividad. Hoy está presente en sectores como la logística urbana, los servicios municipales, el mantenimiento técnico, el transporte corporativo o las flotas comerciales.
No se trata de electrificar toda la flota de golpe, sino de identificar qué usos son más adecuados para empezar. Muchas organizaciones optan por una transición progresiva, combinando distintos tipos de vehículos y adaptando la estrategia a su operativa real.
Más allá de los mitos: una decisión estratégica
La movilidad eléctrica no es solo una cuestión tecnológica, sino una decisión estratégica para empresas y ciudades. Reducir emisiones, optimizar costes operativos y avanzar hacia modelos de movilidad más eficientes forma parte de los retos actuales del entorno B2B.
Separar mitos de realidades permite abordar esta transición con datos, planificación y visión a largo plazo.
La movilidad eléctrica ya no es una promesa de futuro, sino una realidad operativa para muchas empresas y ciudades. Entender cómo encaja en cada contexto es el primer paso para aprovechar todo su potencial.
FAQs sobre movilidad eléctrica
1. ¿La movilidad eléctrica es viable para cualquier empresa?
Depende del tipo de actividad, pero en muchos casos sí. Las empresas con recorridos diarios previsibles, flotas urbanas o uso intensivo en ciudad suelen ser las que más rápido obtienen beneficios. La clave está en analizar los usos reales y planificar la transición de forma progresiva.
2. ¿Cuánto tiempo se tarda en cargar un vehículo eléctrico?
El tiempo de recarga varía según el tipo de punto y la potencia disponible. En entornos empresariales, la recarga suele realizarse durante periodos de inactividad como la noche o los descansos operativos, lo que permite que el vehículo esté disponible sin afectar a la jornada laboral.
3. ¿Es necesario depender de la red pública de recarga?
No. En el entorno B2B, la mayor parte de las recargas se realizan en instalaciones propias, como aparcamientos de empresa, centros logísticos o bases municipales. La red pública actúa como complemento para desplazamientos puntuales o trayectos más largos.
4. ¿El vehículo eléctrico tiene más costes de mantenimiento?
Al contrario. Los vehículos eléctricos tienen menos componentes mecánicos y, por tanto, menos desgaste. Esto se traduce en un mantenimiento más sencillo y, en muchos casos, en una reducción de costes a lo largo de la vida útil del vehículo.
5. ¿La autonomía es suficiente para un uso profesional intensivo?
En la mayoría de los casos, sí. Los modelos actuales ofrecen autonomías que cubren ampliamente los recorridos diarios habituales en flotas empresariales y servicios urbanos. Además, una buena planificación de la recarga añade flexibilidad operativa.
6. ¿La movilidad eléctrica es solo una decisión ambiental?
No. Aunque la reducción de emisiones es un factor clave, la movilidad eléctrica también responde a criterios de eficiencia, optimización de costes y adaptación a nuevas normativas y modelos de movilidad en empresas y ciudades.
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