Energía nuclear: sí, gracias
La industria catalana afronta el reto de su descarbonización a través de la electrificación para cumplir los objetivos climáticos europeos. El retraso en energías renovables y el plan de cierre previsto de las centrales nucleares ponen en riesgo el suministro eléctrico, la competitividad industrial y la soberanía energética.
Por Salvador Sedó Alabart
Uno de los grandes retos que afronta la industria catalana es la necesidad de descarbonizar los sistemas productivos para reducir emisiones y cumplir con el objetivo de neutralidad climática europeo el año 2050. Para ello, las fuentes de energía utilizadas en la producción deben tener un origen renovable, solar fotovoltaica o eólica para la producción energía eléctrica, así como gases renovables (biometano, biogás, syngas o hidrógeno) para la producción de energía térmica. Y en el caso de producción de energía eléctrica tenemos que tener en cuenta la aportación de la energía nuclear al mix energético, que a pesar de no ser considerada energía renovable sí que es una tecnología no emisiva de gases de efecto invernadero. Y aquí es donde el reto antes descrito deviene un problema.
¿Cumplir los objetivos renovables previstos?
En unos momentos en que hablamos de autonomía estratégica en la Unión Europea, podemos decir que, en el ámbito energético, Catalunya puede perder la soberanía y autonomía energética. Hemos perdido el tren de la implantación de energías renovables. Por muchos planes ambiciosos que se quieran desarrollar, no podremos cumplir con los objetivos europeos ni los objetivos establecidos en la Prospectiva Energética 20250 (PROENCAT) elaborados por el Gobierno catalán.
Para cumplir objetivos del PROENCAT tendríamos que instalar 1.500 MW cada año de aquí al 2030 de energía renovable. En los últimos años se han instalado una media de 25MW anuales. ¿Alguien cree factible poder cumplir con estos parámetros?
¿Qué suponen las centrales nucleares en Catalunya?
Paralelamente a esto, la administración catalana sigue con la voluntad de cerrar los tres reactores nucleares en funcionamiento en Catalunya, que aportan “únicamente” el 60% de la generación eléctrica. Casi nada.
Ampliar el ciclo operativo de las centrales nucleares catalanas por 10 años (ciclo operativo habitual) representaría reducir la factura eléctrica en Catalunya en 5.400 millones de euros en este periodo, significaría garantizar el puesto de trabajo a más de 10.000 personas y evitar la reducción del PIB en 900 millones de euros por las sinergias generadas con otros sectores industriales. Casi nada.
Podríamos sumarle que el sistema de redes de transporte de energía que nos permitiría importar energía de otros territorios no está a la altura de lo que necesita el sector industrial catalán.
¿Qué aporta la energía nuclear?
A nivel global, la energía nuclear se posiciona como un vector fundamental en las políticas energéticas por su capacidad de asegurar el suministro, facilitar la independencia o soberanía energética, por representar un coste competitivo y que, a nivel ambiental, es libre de emisiones de carbono. La energía nuclear es un elemento clave para asegurar la transición energética, la descarbonización de la economía y la lucha contra el cambio climático. A pesar de estos datos, la administración catalana y la española continúan con su plan de cierre nuclear.
Desde Foment del Treball, como principal patronal empresarial catalana, hemos expresado nuestra rotunda negativa al cierre nuclear. Cerrar las tres centrales nucleares significa retrasar la descarbonización de la industria y por tanto la reducción de emisiones, gran objetivo europeo en materia de políticas de cambio climático. ¿Podemos recordar a nuestros gobernantes que la energía nuclear es no emisiva de carbono?
¿Qué están haciendo en otros países con las centrales nucleares?
En todo el planeta hay un renacer de la energía nuclear. Inversiones en nuevos reactores y el desarrollo e implantación de los Small Nuclear Reactors, reactores modulares de hasta 300MW de capacidad de potencia, que permiten ahorrar costos y tiempo de construcción y pueden desplegarse gradualmente para ir ajustándose a la demanda creciente de energía y con un menor impacto en el territorio.
Alemania reconoce el error del cierre nuclear años atrás, pero hay dificultades técnicas para poder producir una reversión del cierre de los reactores. España va contra sentido del mundo entero, y ya no hablamos de invertir en nuevas centrales, sino de cerrar las centrales actualmente en funcionamiento. No cometamos el error de Alemania, que todavía estamos a tiempo.
Y lo hacen con un argumento ideológico. La política energética no puede hacerse desde un punto de vista ideológico, sino tecnológico y pragmático.
En Catalunya, garantizar el suministro eléctrico significa mantener operativas las tres centrales nucleares más allá de las fechas previstas de cierre. No nos podemos permitir renunciar a la energía nuclear.
Sin energía nuclear Catalunya no puede descarbonizar su economía y mantener su industria energético-intensiva.
Sin energía nuclear Catalunya no puede captar nuevas inversiones industriales.
Por lo tanto, tenemos que manifestar clara y firmemente: ENERGÍA NUCLEAR: SÍ, GRACIAS.