Debate nuclear: el momento de la responsabilidad
El papel de la energía nuclear en la transición energética está en debate. Ante el reto de garantizar un sistema eléctrico estable, seguro y sostenible, crece el análisis sobre la continuidad de las centrales nucleares, su papel en la reducción de CO₂ y su aportación a la planificación energética del país. ¿Cómo se percibe esta situación desde los municipios donde se encuentran estas instalaciones, en especial, en Cataluña, donde esta energía supone el 60% de la energía eléctrica?
Por Miquel Àngel Ribes
Desde el apagón del 28 de abril del año pasado el debate sobre la continuidad de la energía nuclear ha aflorado con renovada intensidad. Aquel cisne negro hizo muy evidente que la transición energética, con las renovables en el centro, nadie discute eso, necesita de modalidades energéticas que garanticen que el sistema es absolutamente estable. Y la energía nuclear es el complemento ideal a este despliegue de las energías renovables.
No en vano, la energía nuclear cuenta con la etiqueta de energía verde de la Unión Europea, un apoyo institucional que el pasado mes de marzo reforzó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, reconociendo públicamente que alejarse de la energía nuclear fue un error y anunciando líneas de apoyo económico a la innovación en el sector. El pronunciamiento de la presidenta ha tenido continuidad en abril, con la aprobación de un conjunto de medidas de la Comisión Europea para garantizar la resiliencia energética entre las que está la recomendación de no cerrar las centrales nucleares existentes. Además, y en esta misma línea de apoyo a esta modalidad energética, el gobierno de Bélgica ya ha anunciado que nacionaliza su sector nuclear. No son movimientos menores.
A otro nivel institucional, el pasado mes de febrero, el Consell Comarcal de la Ribera d’Ebre, comarca que acoge dos de las tres centrales nucleares que operan en Catalunya, aprobó por unanimidad una moción que insta al Gobierno a reconsiderar el calendario de cierre de las plantas. Votaron a favor partidos como Junts, ERC i PSC, además de la formación municipalista Per Tu, representada por quia firma este artículo. A grandes rasgos, los argumentos de la moción son evidentes: proseguir con un calendario de cierre diseñado en 2019 en base a unas expectativas de desarrollo de las energías renovables que no se ha cumplido sería un error porque, sencillamente, no estamos preparados para prescindir de las nucleares.
Pero lo más relevante, porque el argumento central es de sobras conocido, es que estos partidos votaran a favor. Ya que, hasta ahora, o bien se han posicionado en contra de la energía nuclear o, como pasó en el Congreso de los Diputados en el mes de noviembre de 2025, se han abstenido para evitar que prosperen iniciativas que replanteen la cuestión. En esa ocasión, se rechazó una enmienda que abría la puerta a alargar la vida útil de las centrales nucleares de Almaraz, Cofrentes y Ascó 1. El PSC (integrado en el grupo parlamentario del PSOE) votó en contra, como ERC. Junts se abstuvo, conscientes que esa abstención era clave para que la iniciativa que venía del Senado se rechazase por un solo voto.
La realidad es muy tozuda y la cuestión volverá al Congreso, porque el sistema energético español no es sostenible sin la energía nuclear. Esperemos que estos partidos tomen nota del posicionamiento que han escenificado en el Consell Comarcal de la Ribera d’Ebre y obren en consecuencia. La cuestión energética es demasiado importante para permitir que se fijen posiciones en base a los tacticismos políticos y no a las necesidades de la sociedad. Es cuestión de responsabilidad. Y el momento es ahora.
Desde los municipios nucleares seguiremos haciendo pedagogía para influir en esos marcos mentales de la política que no ven más allá de las próximas elecciones o del impacto de una publicación en redes sociales. Los partidos y la sociedad deben tener en cuenta que el debate no es entre energía nuclear y renovables, es entre energía nuclear y emisiones de CO₂.
La transición energética debe hacerse con todas las garantías y las centrales nucleares son el mejor complemento, porque son seguras y están preparadas para seguir operando, con la etiqueta verde otorgada por la Unión Europea. Apostar por una prórroga también nos daría más tiempo a los territorios que generamos el 60% de la energía eléctrica de Cataluña para prepararnos para nuestro futuro, un reto en el que ya trabajamos intensamente gracias a los Fondos de Transición Nuclear.
Pero pasar del monocultivo a la diversificación no se hace de hoy para mañana, y este también debería ser un tema por el que debería preocuparse el Congreso. Las centrales nucleares nos vinieron impuestas y ahora se nos impone su cierre sin darnos tiempo para prepararnos, además en contra de las necesidades del sistema eléctrico. Esperamos que los partidos reflexionen y no lo hagan solo desde sus marcos ideológicos y sus intereses electoralistas.