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Cómo ahorrar con la tecnología inverter

El sistema inverter se ha impuesto en los aparatos de aire acondicionado. Sus argumentos son contundentes: menos consumo, más ecológico, menos ruido. Pero si no entiendes cómo funciona es probable que hagas un mal uso, consiguiendo al final más gastos que ahorros. 

Los primeros aires acondicionados inverter aparecieron en los años 80 como una respuesta eficiente a la crisis del petróleo de los 70. En España aterrizaron en los 90 y hoy en día son la inmensa mayoría

El corazón de todo aire acondicionado es un motor que comprime gas refrigerante. La tecnología inverter lo que hace es cambiar la manera en que funciona ese corazón. Para entenderlo, lo mejor es comparar la diferencia entre un no-inverter y un inverter.  

 

Antes: El aire acondicionado a tirones

Hasta la aparición de la tecnología inverter, lo habitual era que un aire acondicionado se comportase así:

El motor del aire acondicionado funciona siempre a la misma velocidad. Si le ordenas bajar la temperatura, se pone a trabajar y no para hasta que alcanza los grados que has pedido. Cuando para, lo hace del todo y así se queda hasta que vuelve a subir la temperatura. Entonces el motor arranca de nuevo para trabajar a la única velocidad que conoce.

“Un aire acondicionado "clásico" sigue la lógica ON/OFF: o está trabajando o está dormido.”

Ahora: El aire acondicionado inteligente

Con la revolución del sistema inverter, todo cambió hasta tener esta pinta: 

El motor sabe trabajar a diferentes velocidades. Al principio, cuando recibe la orden del termostato, se pondrá a tope. Luego, a medida que se acerca a la temperatura objetivo, se lo irá tomando con más calma hasta mantenerse en una velocidad constante y estable. De esta manera consigue gastar menos electricidad.

Si enfrentamos a un no-inverter con un inverter, se aprecia claramente cómo uno es capaz de autorregularse y el otro no:

“Un aire acondicionado inverter sabe trabajar a mayor o menor intensidad según haga falta.”

Lo bueno del inverter

AHORRO: consume entre un 25% y un 50% menos. ¿Por qué? Porque al igual que en un coche, arrancar el motor supone un gasto importante. En un aire acondicionado clásico, aunque el aparato esté encendido es inevitable que el motor se pare y vuelva a arrancar en numerosas ocasiones. En un inverter, lo más frecuente es que el motor no se apague hasta que tú apagas el aparato.

“Cuantas menos veces arranque el motor = menos gasto en electricidad.”

MÁS RÁPIDO: no dejes que su eficiencia y autorregulación te engañen. Los inverter llegan antes que los no-inverter a la temperatura objetivo.

TEMPERATURA ESTABLE: al impedir las transiciones ON/OFF de los no-inverter, evitan esos momentos en los que la habitación se enfriaba/calentaba demasiado.

MENOS RUIDO: lógicamente, un motor que modula y raramente se pone a tope es un motor mucho más discreto que uno que solo sabe funcionar al máximo.

MÁS ECOLÓGICO: aunque ningún aire acondicionado contamina directamente, sí   que lo hacen indirectamente. La electricidad que los alimenta se obtiene de muchas maneras y algunas de ellas emiten gases contaminantes.

 

Lo malo del inverter

CUESTA MÁS REPARARLO: sus componentes son más complejos (principalmente la parte electrónica), por lo que en caso de avería la cosa se complica y es imposible salir del apuro con una chapuza.

MÁS CARO: aunque actualmente es raro encontrar un aparato nuevo que no incorpore el sistema inverter, hasta hace poco convivían en las tiendas con aparatos no-inverter que eran 100 o 200 euros más baratos.

MAL USO: bien usados, los inverter son tan eficientes que amortizan sin problemas la diferencia de precio respecto a los no-inverter. Pero mal usados, la diferencia desaparece y consumen lo mismo que un no-inverter.

¿Cuál es la peor manera de usar un sistema inverter? Usarlo como si no fuese inverter. Es decir: fijar una temperatura exageradamente baja (18ºC), apagar el aparato cuando te sientes más fresco y volverlo a encender a 18ºC cuando te vuelves a calentar.

Si haces esto, desaprovechas la eficiencia del inverter porque le obligas a trabajar a tirones. La manera correcta de usar un inverter es fijar una temperatura razonable (26ºC) y dejarlo tranquilo, apagando el aparato cuando salgas de casa. 

“La manera correcta de usar un inverter es ponerlo a 26ºC y dejarlo tranquilo.”
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