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Septiembre es uno de los momentos clave para empezar a preparar el presupuesto del próximo ejercicio. Ventas, inversiones, contratación, aprovisionamientos… y también energía.
En muchas empresas, el coste energético se calcula aplicando una subida estimada al gasto del año anterior. Sin embargo, el consumo puede cambiar, los contratos pueden vencer y algunos componentes regulados todavía pueden no estar definidos.
Preparar el presupuesto energético de 2027 exige entender cuánto consume la empresa, en qué momentos lo hace y qué parte del coste puede variar. También implica incorporar los cambios previstos en la actividad y valorar cómo afectarían distintos escenarios.
Un presupuesto bien construido no elimina la incertidumbre, pero ayuda a anticiparla y a tomar decisiones con mayor margen.
¿Qué es un presupuesto energético?
El presupuesto energético es una previsión del coste que tendrá la energía necesaria para desarrollar la actividad de una empresa durante un periodo determinado.
Puede incluir la electricidad, el gas y otros combustibles utilizados en edificios, instalaciones, procesos productivos o transporte.
De forma simplificada, puede expresarse así:
Presupuesto energético = consumo previsto × coste estimado de la energía + costes fijos + impuestos
Para calcularlo no basta con multiplicar el consumo del último año por un precio estimado. La previsión debe incorporar tanto la evolución esperada de la actividad como los diferentes conceptos que forman el coste final.
También conviene establecer varios escenarios. De esta manera, la empresa puede conocer su presupuesto de referencia y anticipar qué ocurriría si el consumo o los precios evolucionan de forma diferente.
Cómo preparar el presupuesto energético de 2027
El punto de partida debe ser el consumo real de la empresa. A partir de esos datos, el presupuesto puede construirse siguiendo cinco pasos.
1. Analizar el consumo energético y las facturas
El primer paso es recopilar las facturas y las curvas de consumo disponibles. Lo recomendable es revisar, como mínimo, los últimos doce meses y compararlos con ejercicios anteriores.
Para cada suministro conviene identificar:
- La energía consumida.
- La potencia contratada.
- Los costes fijos y variables.
- Los periodos horarios de consumo.
- Los impuestos aplicados.
- Las posibles penalizaciones o excesos.
- El vencimiento y las condiciones del contrato.
En empresas con varios centros, es importante disponer de una visión global, pero también conservar el detalle de cada punto de suministro. Un único dato consolidado puede ocultar desviaciones relevantes en una instalación concreta.
Antes de proyectar 2027, también hay que explicar qué ha ocurrido en 2026. La variación del gasto puede deberse al consumo, al precio o a otros componentes de la factura. Separar estos efectos permite construir una previsión más precisa.
2. Incorporar los cambios previstos en la actividad
El consumo energético debe estar conectado con el plan de negocio.
Si la empresa espera producir más, ampliar horarios, abrir un nuevo centro o incorporar maquinaria, su demanda probablemente aumentará. Si va a renovar equipos, reducir turnos o cerrar una instalación, puede ocurrir lo contrario.
El área financiera debe conocer:
- Los cambios previstos en la producción o las ventas.
- Las aperturas, cierres o reformas de centros.
- La incorporación de nueva maquinaria.
- Las modificaciones de horarios.
- Las medidas de eficiencia energética previstas.
- Los posibles proyectos de autoconsumo.
El objetivo es evitar que el presupuesto se construya con datos históricos que no representan el escenario futuro de la empresa.
3. Desglosar los componentes del coste
El precio de la energía en el mercado no equivale al importe final de la factura. El presupuesto debe diferenciar:
- El coste de la energía.
- Los peajes de acceso a las redes.
- Los cargos del sistema.
- La potencia contratada.
- Los servicios incluidos en el contrato.
- Los impuestos.
- Otros conceptos asociados al suministro.
Mientras algunas partidas pueden estar fijadas en el contrato, los conceptos regulados (como los peajes de acceso y los cargos del sistema) escapan del control comercial. Los peajes, por un lado, son establecidos por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para cubrir los costes de transporte y distribución; por otro, los cargos y tributos se determinan mediante su normativa correspondiente.
Si los valores aplicables en 2027 todavía no se conocen cuando se elabora el presupuesto, pueden utilizarse hipótesis provisionales. Estas deberán actualizarse cuando se publiquen los nuevos peajes, cargos o impuestos.
4. Revisar los contratos de suministro vigentes y las posibles renovaciones
Las condiciones de contratación también influyen en la previsibilidad del presupuesto. Por ello, conviene revisar qué contratos seguirán vigentes durante 2027 y cuáles deberán renovarse. Identificar las fechas de vencimiento y las condiciones económicas aplicables a cada suministro es un factor clave para anticipar posibles cambios en el coste energético durante el ejercicio.
En particular, es importante identificar si el contrato está a precio fijo, indexado al mercado o combina ambas modalidades, ya que cada opción ofrece un nivel diferente de estabilidad presupuestaria. No existe una modalidad adecuada para todas las empresas. La elección dependerá del perfil de consumo, la tolerancia al riesgo, las necesidades financieras y la capacidad de seguimiento de cada organización.
Si alguna renovación coincide con 2027, es recomendable contemplar distintos escenarios de precio para estimar su posible efecto sobre el gasto energético. Anticipar estas revisiones permite construir una previsión más realista y reducir el riesgo de desviaciones durante el ejercicio.
5. Elaborar diferentes escenarios
Trabajar con una única cifra puede transmitir una precisión que el mercado energético no permite garantizar.
Lo más útil es crear, al menos, tres escenarios:
- Escenario base, con la evolución más probable de la actividad y las condiciones disponibles.
- Escenario favorable, con un consumo o unos costes inferiores a los previstos.
- Escenario de tensión, con un aumento del consumo, de los precios o de determinados componentes regulados.
Cada escenario debe utilizar las mismas variables y modificar únicamente las hipótesis que se quieren analizar. Así se puede identificar qué factores tienen mayor impacto y cuánto podría desviarse el coste sin comprometer los objetivos financieros.
¿Qué variables debe vigilar un CFO?
El seguimiento no debería limitarse al importe total de las facturas. Para entender la evolución del presupuesto, un responsable financiero debe controlar varios indicadores.
El consumo total permite comprobar si la empresa utiliza más o menos energía de la prevista. Relacionarlo con la actividad ayuda a saber si el cambio se debe a una mejora de la eficiencia o a una variación de la producción.
El precio medio efectivo muestra cuánto se está pagando realmente por cada unidad de energía e incorpora mejor el impacto de las condiciones contratadas.
También conviene revisar el consumo por unidad de actividad, como los kilovatios hora por unidad producida, metro cuadrado o servicio prestado. Este indicador permite comparar periodos con distintos niveles de actividad.
La potencia y el perfil horario ayudan a detectar consumos fuera del horario habitual, concentraciones de demanda o ajustes que podrían mejorar la contratación.
Por último, debe analizarse la desviación frente al presupuesto, tanto en euros como en porcentaje, separando su origen: precio, consumo, actividad o costes regulados.
Antes de aprobar el presupuesto de 2027, un CFO debería poder responder a cuatro preguntas:
- ¿Qué parte del coste es fija y cuál puede variar?
- ¿Qué contratos vencen durante el ejercicio?
- ¿Qué centros o procesos concentran el mayor consumo?
- ¿Qué ocurriría si el consumo o el precio superan lo previsto?
Errores frecuentes al elaborar un presupuesto energético
Aplicar una subida al gasto del año anterior
Es el error más habitual. Si cambia la actividad, el contrato o la estructura del consumo, el resultado puede alejarse considerablemente del coste real.
Confundir el precio de la energía con el coste final
La factura incluye más conceptos que la energía consumida. Ignorar la potencia, los peajes, los cargos, los impuestos o los servicios contratados puede dejar fuera una parte relevante del presupuesto.
No incorporar los planes de operaciones
La apertura de un centro, una ampliación de horarios o la compra de maquinaria pueden cambiar la demanda. Si estas decisiones no llegan al área financiera, la previsión partirá de datos incompletos.
Trabajar con un único escenario
Una sola cifra no permite conocer el impacto de una posible desviación ni preparar con antelación la respuesta de la empresa.
Cómo reducir la incertidumbre del coste energético
Reducir la incertidumbre no significa acertar con una única previsión, sino mejorar la capacidad de respuesta.
Crear escenarios y márgenes de desviación
Los escenarios permiten anticipar el impacto financiero de diferentes niveles de consumo y precio. También ayudan a establecer márgenes de seguridad adaptados al riesgo que puede asumir la empresa.
Elegir una estrategia de contratación coherente
El precio fijo, el indexado y las fórmulas mixtas ofrecen distintos niveles de estabilidad y exposición. La elección debe responder al perfil de consumo y a la política financiera de la organización.
Reducir el consumo estructural
Las medidas de eficiencia energética disminuyen la cantidad de energía que la empresa necesita para desarrollar su actividad. Esto reduce el coste y la exposición a posibles variaciones de precios.
La monitorización, el mantenimiento, el ajuste de horarios o la renovación de equipos pueden ayudar a identificar y consolidar estos ahorros.
Revisar periódicamente el presupuesto
El presupuesto energético no debería quedar cerrado y olvidado en una hoja de cálculo.
Un seguimiento mensual permite detectar desviaciones, mientras que una revisión trimestral ayuda a actualizar la previsión de cierre. El área financiera debe coordinarse con operaciones, mantenimiento y compras para conocer el origen de los cambios y actuar sobre ellos.
El objetivo no es prever con exactitud qué ocurrirá durante todo 2027, sino saber cómo responder si las condiciones cambian.
Preguntas frecuentes sobre el presupuesto energético
1. ¿Qué debe incluir el presupuesto energético de una empresa?
Debe incluir el consumo previsto, el coste de la energía, la potencia contratada, los peajes, los cargos, los impuestos y otros conceptos asociados al suministro. También debe contemplar los cambios previstos en la actividad.
2. ¿Cómo se puede calcular el consumo energético de 2027?
Puede partirse del consumo histórico y ajustarlo según la producción, los horarios, las instalaciones, la maquinaria y las medidas de eficiencia previstas.
3. ¿Es mejor utilizar un precio fijo o indexado?
Depende del perfil de consumo y de la tolerancia al riesgo. El precio fijo aporta más previsibilidad, mientras que el indexado sigue la evolución del mercado. También existen fórmulas mixtas.
4. ¿Por qué es necesario crear varios escenarios?
Porque el consumo, el mercado y algunos costes regulados pueden evolucionar de forma distinta a la prevista. Los escenarios permiten medir el impacto y preparar posibles respuestas.
5. ¿Cada cuánto debe revisarse el presupuesto energético?
Es recomendable realizar un seguimiento mensual y una revisión más completa, al menos, cada trimestre. Las actividades con consumos elevados o variables pueden necesitar un control más frecuente.
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