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Las altas temperaturas del verano suponen un desafío para muchas empresas. El incremento de la demanda de climatización, refrigeración y otros procesos productivos provoca que numerosos equipos trabajen durante más tiempo y a mayor intensidad, aumentando significativamente el consumo energético.
Sectores como la hostelería, la alimentación, la industria, la logística o el comercio son especialmente sensibles a este fenómeno. Cámaras frigoríficas, sistemas de aire acondicionado, hornos industriales, compresores o motores eléctricos pueden ver incrementado su consumo durante los meses más cálidos, con un impacto directo en los costes energéticos.
Dependiendo de la actividad y de las características de cada instalación, el consumo energético puede aumentar entre un 20 % y un 40 % durante el verano, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Sin embargo, gran parte de este sobrecoste puede evitarse mediante una adecuada planificación y una gestión más eficiente de los equipos e instalaciones.
¿Por qué aumenta el consumo energético en verano?
La temperatura exterior influye directamente en el rendimiento de numerosos equipos e instalaciones. Cuanto mayor es el calor ambiental, más esfuerzo deben realizar los sistemas de climatización y refrigeración para mantener las condiciones de funcionamiento necesarias.
Además, factores como una ventilación insuficiente, un mantenimiento inadecuado o pérdidas térmicas en los edificios pueden incrementar aún más la demanda energética.
Por ello, adoptar medidas preventivas antes de los meses más cálidos resulta clave para mejorar la eficiencia energética de la empresa, controlar los costes y optimizar el rendimiento de los equipos.
Ajustar correctamente la temperatura de los equipos
Uno de los primeros aspectos que conviene revisar es la configuración de los sistemas de climatización y refrigeración. En oficinas, locales comerciales y otros espacios de trabajo, mantener el aire acondicionado a 27 °C permite garantizar unas condiciones adecuadas de confort térmico y reducir el consumo energético asociado a la climatización.
Esta referencia de temperatura no solo responde a un criterio de eficiencia energética. En determinados edificios de uso público, la obligación de limitar la temperatura de refrigeración a 27 °C proviene del Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto, en lo relativo a las condiciones de climatización para favorecer el ahorro y la eficiencia energética.
Reducir la temperatura por debajo de estos valores puede incrementar significativamente el consumo eléctrico sin aportar una mejora proporcional en la sensación de bienestar. De hecho, cada grado que se reduce la temperatura del aire acondicionado puede aumentar el consumo eléctrico en torno a un 7 %-8 %, por lo que una correcta configuración del termostato tiene un impacto directo en los costes energéticos.
En instalaciones con cámaras frigoríficas o equipos de refrigeración industrial, también es recomendable evitar temperaturas más bajas de las realmente necesarias. Mantener los rangos recomendados para cada actividad ayuda a preservar la eficiencia operativa y reducir el gasto energético.
La importancia del mantenimiento preventivo
El estado de los equipos influye directamente en su rendimiento energético.
Antes de los periodos de mayor calor, resulta recomendable realizar un mantenimiento preventivo que incluya la limpieza de filtros, condensadores y sistemas de ventilación, así como la comprobación general del funcionamiento de los equipos.
La acumulación de suciedad o una ventilación deficiente obligan a los sistemas a trabajar con una mayor carga para alcanzar el mismo rendimiento, aumentando el consumo y acelerando el desgaste de los componentes.
Un equipo correctamente mantenido puede consumir considerablemente menos energía que otro que no recibe revisiones periódicas. Además, ayuda a reducir el riesgo de averías durante los meses de máxima demanda.
Evitar consumos innecesarios fuera del horario de actividad
En muchas empresas, una parte del consumo energético se produce cuando las instalaciones no están siendo utilizadas. La programación de equipos según los horarios reales de actividad permite evitar que sistemas de climatización, iluminación o determinados procesos permanezcan funcionando innecesariamente durante periodos de inactividad.
La incorporación de soluciones de monitorización y gestión energética facilita la identificación de estos consumos residuales y permite optimizar el funcionamiento de las instalaciones de forma más precisa. En este punto, contar con un Sistema de Gestión Energética, o SGE, permite avanzar hacia un control más técnico y continuo del consumo, al recopilar datos, detectar desviaciones, analizar patrones de uso y establecer medidas de mejora basadas en información real de la instalación.
Este tipo de sistemas ayuda a pasar de una gestión reactiva a una gestión energética más planificada, con indicadores que permiten evaluar el rendimiento de los equipos, ajustar horarios de funcionamiento, anticipar ineficiencias y comprobar el impacto de las medidas aplicadas.
Reducir los consumos fuera de horario suele ser una de las medidas más sencillas de implementar y con mayor potencial de ahorro, especialmente cuando se apoya en datos fiables y en una monitorización continua.
Revisar aislamientos, puertas y cierres
Las pérdidas térmicas son otro de los factores que incrementan el consumo energético durante el verano.
Puertas que no cierran correctamente, juntas deterioradas, deficiencias en el aislamiento o fugas de aire pueden obligar a los sistemas de climatización y refrigeración a trabajar durante más tiempo para mantener las condiciones deseadas.
En instalaciones con cámaras frigoríficas o espacios climatizados, pequeñas pérdidas continuadas pueden traducirse en un aumento significativo del consumo energético a lo largo de toda la temporada.
Por este motivo, revisar periódicamente el estado de los cerramientos y sistemas de aislamiento constituye una medida sencilla con un impacto directo sobre la eficiencia energética y los costes operativos.
Ventajas de reducir el consumo energético en verano
Implementar medidas de eficiencia energética durante los meses más cálidos aporta beneficios tanto económicos como operativos.
Entre las principales ventajas destacan:
Reducción de los costes energéticos.
Mayor eficiencia en el funcionamiento de los equipos.
Menor riesgo de averías durante periodos de alta demanda.
Incremento de la vida útil de las instalaciones.
Mejora del confort en espacios de trabajo y atención al público.
Disminución de la huella ambiental asociada al consumo energético.
Mayor capacidad de control y planificación de los recursos energéticos.
FAQs sobre ahorro energético en verano para empresa
1. ¿Cuánto puede aumentar el consumo energético de una empresa durante el verano?
Dependiendo del sector y de las características de la instalación, el incremento puede situarse entre un 20 % y un 40 %, especialmente en actividades con alta dependencia de sistemas de climatización o refrigeración.
2. ¿Qué equipos suelen consumir más energía durante los meses de calor?
Los sistemas de aire acondicionado, las cámaras frigoríficas, los equipos de refrigeración industrial, los compresores y determinados motores eléctricos suelen registrar un mayor consumo durante el verano.
3. ¿Por qué es importante el mantenimiento preventivo antes del verano?
Porque permite garantizar un funcionamiento más eficiente de los equipos, reducir consumos innecesarios y minimizar el riesgo de averías en momentos de máxima exigencia.
4. ¿Cómo influyen los horarios de funcionamiento en el consumo energético?
Programar los equipos según la actividad real de la empresa evita consumos innecesarios durante periodos de inactividad y facilita una gestión energética más eficiente.
5. ¿Los problemas de aislamiento pueden aumentar el consumo?
Sí. Las pérdidas de frío o de aire acondicionado obligan a los equipos a trabajar durante más tiempo para mantener la temperatura deseada, incrementando el consumo energético.
6. ¿Es posible ahorrar energía sin realizar grandes inversiones?
Sí. Medidas como ajustar temperaturas, realizar mantenimiento preventivo, optimizar horarios o revisar cerramientos pueden generar ahorros relevantes con una inversión reducida.
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