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Cómo dormir la siesta para recuperar energía

El tópico dice que los españoles echamos la siesta a diario. La realidad es que no todo el mundo puede permitírselo y que no se trata de un fenómeno español sino internacional. La siesta está de moda y en empresas de todo el mundo investigan su potencial para aumentar la eficiencia en el trabajo.

No hay que ser una eminencia para apreciar un buen sueño reparador durante el día. Pero ¿de verdad la siesta es buena? ¿Cómo afecta a nuestra vida diaria, a nuestra capacidad de concentración y a nuestra salud?

En Endesa nos preocupa que le saques el máximo partido a tu energía. A la luz y al gas, por supuesto, pero también a la energía más preciosa que tienes: tu energía vital. Por eso hemos recopilado las principales conclusiones de la comunidad científica para ayudarte a echar siestas eficientes. 

Así es una siesta eficiente

Una revisión de los estudios científicos sobre la siesta arroja como resultados generales ciertas evidencias respecto a beneficios en el control emocional, la capacidad de concentración y la productividad en el trabajo.

El vínculo entre descanso y salud, a través de la regulación de los ciclos biológicos y de importantes requerimientos neurofísicos, está totalmente demostrado y la Sociedad Española del Sueño incluye la siesta como un factor importante a tener en cuenta. 

Pero ¿cómo tiene que ser una siesta para aprovechar al máximo sus beneficios? Nos vamos a centrar en 3 ejes: cuándo, cuánto y dónde:

  1. Cuándo echar la siesta: la mayoría de estudios señalan que el momento ideal es después de comer, cuando llevamos alrededor de 8 horas despiertos y coincide con la somnolencia de sobremesa debido al descenso de nuestra temperatura corporal.
  2. Cuánto echar la siesta: la comunidad científica es prácticamente unánime en recomendar siestas cortas que no superen los 30 minutos. Esto es así porque una duración superior nos sumiría en sueño profundo e interrumpir esta fase tiene efectos adversos en buena parte de la población (estado de ánimo irascible, cansancio, dificultades para concentrarse). De hecho, siendo lo ideal una siesta de menos de 30 minutos, es mejor una de 90 o 120 minutos que quedarse en el punto intermedio (entre los 30 y los 90), que es cuando los efectos adversos son más intensos. Sin embargo, el problema de echar siestas tan largas (de hasta dos horas) es que nos impidan conciliar el sueño por la noche, alterando así nuestros ritmos circadianos.
  3. Dónde echar la siesta: es necesario encontrar un lugar silencioso, no muy iluminado y en el que puedas adoptar una posición cómoda. Pero recuerda que vas a echarte solo media hora, así que no necesitas silencio absoluto (música relajante a un volumen moderado puede ayudar) ni tampoco oscuridad absoluta (la luz tenue resulta ideal; hay que evitar la luz directa y fría). En cuanto a la postura: no necesitas tumbarte sino simplemente reclinarte sin forzar cuello o espalda. Es recomendable que te arropes ya que la temperatura de tu cuerpo va a bajar durante la siesta.  

La siesta en el trabajo

Lo que hasta hace poco era motivo de burla o desprecio (“no hemos venido aquí a echar la siesta”) empieza a verse de manera diferente. Muchas empresas están experimentando con la habilitación de espacios y tiempos para que sus trabajadores se tomen unos 20 minutos para relajarse y dormir durante el horario laboral.

Google o Facebook se cuentan entre los pioneros, ya que se han declarado firmes defensores del poder de la siesta para reducir el estrés y favorecer la creatividad. No hace falta irse muy lejos: las oficinas de Facebook en Madrid cuentan con una sala de siestas insonorizada. Otras empresas que abogan por las virtudes de la siesta durante el horario laboral son Procter & Gamble, Cisco, Zappos, Uber o el Huffington Post.

Caso aparte es el de Japón, país donde de media la población duerme mucho menos que en el resto de planeta. El japonés promedio no llega a dormir 6 horas y media durante la noche, razón por la que está habituado a un sueño reparador durante el día. Desde hace tiempo es muy común que las empresas niponas faciliten espacios y tiempos de siesta a todos sus trabajadores.

"La siesta más eficiente es la que dura menos de 30 minutos, ocurre después de comer y se hace reclinado en lugar de tumbado."