La revolución del coche eléctrico

Baterías: segundas partes pueden ser buenas

Con tan sólo ocho o diez años se daban por amortizadas, aunque aún estuvieran al 70 o el 80 por ciento de su capacidad pero, como Leonardo di Caprio en la película que le valió el Oscar, las baterías de los coches eléctricos son las nuevas renacidas. El final llegará de forma inexorable en forma de reciclaje pero, mientras tanto, pueden vivir una segunda vida tan productiva como la primera: iluminar estadios de fútbol, dar energía a un centro de datos, alimentar el sistema de alumbrado público de una ciudad o ser el respaldo que dé luz a una vivienda o incluso a una ciudad entera cuando sea necesario.

Un estudio de la consultora IDTechEx calcula que en apenas una década, para 2029, cerca de tres millones de baterías eléctricas estarán disponibles para tener una segunda oportunidad cada año, lo que representa cerca de 108 GWh de capacidad de almacenamiento y muchas posibilidades.

Aunque la mayor parte de esas posibilidades están aún por explorar, ya hay algunos ejemplos de que, en el caso de las baterías, las segundas partes pueden ser buenas, incluso mejores:

El Johan Cruyff Arena de Amsterdam alberga al Ajax en sus partidos a domicilio y el mayor sistema de almacenamiento energético situado en un edificio comercial en toda Europa. Para desarrollarlo se reutilizó el equivalente a 148 baterías del modelo Nissan LEAF para crear un sistema de almacenamiento masivo que, combinado con los 4.200 paneles solares situados en el techo del edificio, permiten almacenar suficiente energía para dar electricidad a 7.000 hogares durante una hora.

La ciudad japonesa de Namie instalará un nuevo sistema de alumbrado público alimentado exclusivamente por paneles solares y baterías usadas del modelo Nissan LEAF en un proyecto bautizado como “luz renacida”; General Motors ha utilizado baterías del modelo Chevrolet Volt para dar energía de respaldo a su centro de datos de Michigan y Renault acaba de lanzar el proyecto Advanced Battery Storage, el mayor sistema de almacenamiento elaborado a partir de baterías de coches eléctricos en Europa que estará operativo en 2020 con una potencia de 70MW y una capacidad de almacenamiento de 60MWh.

Los primeros módulos de este proyecto comenzarán a instalarse en 2019 en localidades de Francia y Alemania y para 2020 se espera que alcance las 2.000 baterías conectadas, suficientes para dar luz a 5.000 hogares durante un día entero.

Imagen de proyectos de almacenamiento de energía con baterías eléctricas

Megapila para Melilla

No hay que salir de España para encontrar ejemplos de cómo dar una segunda vida a las baterías de los coches eléctricos. Desde Endesa acabamos de lanzar un ambicioso proyecto de almacenamiento energético de gran tamaño con baterías de vehículos eléctricos. Estará en funcionamiento en verano de 2019 y podría garantizar el suministro energético de la ciudad de Melilla, que cuenta con 86.120 habitantes, durante 15 minutos o, incluso más tiempo si se aplican cargas inferiores a 4 MW.

El sistema de almacenamiento, que cuenta con la colaboración de Nissan, se instalará en la central térmica de la ciudad autónoma y contará con una potencia de hasta 4 MW y una energía máxima almacenada de 1,7 MWh. Para ponerlo en marcha se utilizarán 78 battery packs del modelo Nissan LEAF como el que aparece en la imagen.

“Como elemento diferenciador, lo que se pretende en el proyecto de Melilla es obtener una solución más barata, con prestaciones similares y mucho más sostenible”

– Andrés Sánchez-Biezma Sacristán, responsable de Innovación de Generación

Andrés Sánchez-Biezma Sacristán, responsable de Innovación de Generación reconoce que, a día de hoy, existen soluciones comerciales de baterías nuevas con ese tamaño y específicamente diseñadas para el sector eléctrico, y de hecho contamos con algunos ejemplos de plantas en operación con ese tipo de soluciones. “Como elemento diferenciador, lo que se pretende en el proyecto de Melilla es obtener una solución más barata, con prestaciones similares y mucho más sostenible”, afirma.

No sólo se da solución al reto medioambiental que supone el tratamiento de las baterías una vez se retiran del coche sino que, en su nueva andadura, “darán soporte y cobertura a la central y al sistema eléctrico melillense en situaciones de inestabilidad o pérdida de algún grupo generador”, apunta.

Imagen de la etapa 10 de la #eVuelta

El objetivo del proyecto es demostrar la viabilidad de la reutilización de las baterías usadas de los coches eléctricos. “Con el aumento de la flota de este tipo de vehículos, clave en la estrategia de descarbonización del sector automovilístico, se prevé un crecimiento exponencial del número de baterías usadas. Este tipo de baterías al agruparse podrían tener una segunda utilidad en el sector de la generación eléctrica, abaratando los precios con respecto al uso de baterías de potencia nuevas y facilitando su implantación”, concluye Sánchez-Biezma.

Un informe de Bloomberg New Energy Finance (BNEF) señala que las perspectivas que abre esta segunda vida de las baterías son buenas para el medio ambiente y  también para el bolsillo: los costes de las baterías, el componente más caro de los coches eléctricos con diferencia, podrían abaratarse hasta en un 95% gracias a esta prórroga en su vida útil.

Y cuando se acabe esta segunda oportunidad llegará el reciclaje. Pero tampoco será el final. Según los datos de Recyclia, el 70% de los materiales de una batería de coche eléctrico pueden ser reutilizados si el reciclaje se realiza de manera adecuada: níquel, cobre, aluminio, litio y cobalto pasarán a formar parte de nuevos productos con nuevas vidas.

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