Bosque Twenergy: el símbolo de un reto solidario y sostenible

Participantes en la plantación del bosque Twenergy

Todos los participantes en la plantación del bosque Twenergy junto a Alicia Sornosa

El nuevo “pulmón” no tiene una ubicación casual. Se ha escogido un área muy castigada por los efectos de los incendios forestales. En el año 2012 uno de los perores fuegos que ha vivido la Comunidad de Madrid arrasó más de 1.500 hectáreas de bosque en esta zona. El bosque Twenergy se encuentra dentro del entorno del “Bosque Endesa”, una plantación de árboles de distintas especies que se inició en 2015 para rehabilitar alrededor de 20 hectáreas en el entono afectado por el incendio, en la zona de Valdemaqueda y Robledo.

“Con este proyecto no sólo restauramos el monte volviendo a plantar árboles que han muerto en el incendio, sino que también conseguimos que estos árboles capturen en un futuro CO2, mitigando así el impacto del cambio climático”, apunta Enrique Enciso, responsable de Sylvestris, empresa colaboradora en esta iniciativa medioambiental. 

La idea de la plantación es capturar unas 40 toneladas de CO2 en los próximos 30 o 40 años. Y además inscribirlo en la Oficina Española de Cambio Climático para que conste que la repoblación en la zona se ha hecho con este fin.  

“Hemos plantado el bosque Twenergy para compensar las emisiones que se hicieron en el viaje del proyecto solidario Asia Emisiones Cero”

– Juan Aspas, responsable de Twenergy

En Endesa no sólo hemos liderado este proyecto de crowdfunding y de reparación de su impacto ambiental reduciendo la huella de carbono emitida a la atmósfera. A lo largo de los próximos años nos encargaremos de las labores de mantenimiento del bosque Twenergy para asegurar la densidad arbórea proyectada del bosque.

Voluntarios plantando el bosque Twenergy

Esto sólo ha sido el comienzo de un viaje. Una aventura que ha servido para  acercar al mundo la realidad de Nepal tras el devastador terremoto de 2015. Un desafío que ha permitido recaudar fondos para el orfanato Sano Sansar de la Fundación Petit Mon en Katmandú y para Amics del Nepal. Y un reto sostenible que ha supuesto recuperar el impacto medioambiental producido a lo largo de 7.000 kilómetros, 5.000 de ellos en moto.

Nadie podría haber descrito mejor el espíritu de este proyecto que la propia Alicia, cuando presentaba el viaje en su blog: “Quiero devolver a la atmósfera el oxígeno que le robé”.