Estimado accionista:

Un año más, la publicación del Informe Anual de Actividades de ENDESA me da la oportunidad de informarle acerca de los aspectos que, a mi juicio, son más representativos de la gestión que hemos llevado a cabo de nuestros negocios en 2016 y de compartir una serie de reflexiones sobre el presente y futuro de nuestra Empresa.

Vivimos tiempos difíciles, acelerados, llenos de incertidumbres y sobresaltos. El año 2016 no fue una excepción. En España, el Gobierno tuvo que afrontar diez meses de interinidad y hubo posibilidades reales de que tuvieran que convocarse unas terceras elecciones generales. En el ámbito internacional, asistimos al Brexit, a la victoria electoral de Donald Trump, a la ratificación por parte de hasta 114 países (hoy ya son más de 140) del acuerdo sobre cambio climático conocido como COP 21 que fue establecido en París a finales de 2015…

Son solo algunos pocos ejemplos de acontecimientos que están transformando el entorno social, político y económico de manera a veces poco predecible. Y que se ven acompañados por otros factores de cambio, de más largo recorrido y con profundas consecuencias de largo plazo (los continuos avances tecnológicos, la creciente digitalización, el mayor poder de decisión de los clientes…), que ponen constantemente a prueba la capacidad de las empresas para cumplir sus objetivos. 

Por lo que se refiere al entorno energético, los precios de las materias primas se vieron sometidos en 2016 a una fuerte volatilidad a escala internacional. En España, la demanda eléctrica, a pesar del mejor clima económico del país, apenas creció un 0,6% en la Península, que se convierte en un descenso del 0,1% si se corrigen los efectos de laboralidad y temperatura, y los precios del mercado mayorista de electricidad experimentaron un fuerte descenso.

Como le detallaré a continuación, nuestra Compañía fue capaz, en este complejo y desfavorable contexto, de conseguir unos excelentes resultados económicos y financieros, lo que nos permitió superar los compromisos que habíamos anunciado a los mercados a través de nuestro Plan Industrial.

Además, en el mes de julio de 2016, cerramos la adquisición de hasta el 100% de la empresa Enel Green Power España, cuarto productor español de electricidad con energías renovables, del cual ya poseíamos un 40%. Esta adquisición tiene una incuestionable importancia estratégica para nuestra empresa, puesto que incrementa, diversifica y mejora nuestro mix de generación, nos proporciona una sólida plataforma de crecimiento en el ámbito de las energías renovables y supone un paso esencial en nuestro avance hacia un sistema energético plenamente descarbonizado.

Por lo que se refiere a las cifras de las principales magnitudes económicas de la Empresa, cabe subrayar que ENDESA consiguió en 2016 un resultado bruto de explotación ( EBITDA) de 3.432 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 13% respecto de 2015.

Para hacer una justa valoración de este resultado, hay que tener en cuenta que se consolidó en él, de manera plena, la incorporación de Enel Green Power España, con una contribución de 75 millones de euros; que en el ejercicio 2015 el EBITDA recogía un impacto positivo no recurrente de 184 millones de euros por la venta de derechos de emisión (EUAs); y que en 2015 y en 2016, la empresa realizó provisiones por importe de 380 millones de euros y de 226 millones de euros, respectivamente, para materializar diversos proyectos de optimización de la plantilla en el marco de su continuo proceso de eficiencia de costes.

Si eliminamos de ambos ejercicios estos factores extraordinarios, el EBITDA de 2016 aumenta en 348 millones de euros, es decir, en un 10,8% en comparación con el del año anterior.

A su vez, el beneficio neto alcanzó los 1.411 millones de euros en 2016, con un incremento del 30%. Nuevamente, si descontamos el efecto de los principales factores extraordinarios antes citados, el incremento se sitúa en un 27%.

En cuanto a las inversiones brutas, fueron de 1.221 millones de euros, un 12,6% más que en 2015, lo que convierte a ENDESA en una de las empresas españolas que realiza un mayor esfuerzo inversor.

Otro aspecto significativo de los resultados de 2016 fue la confirmación de la probada capacidad de ENDESA para generar elevados flujos de caja. El cash flow operativo se situó en 2.995 millones de euros, con un aumento de 339 millones de euros. Gracias a esta elevada generación de cash flow, y a pesar de la adquisición de Enel Green Power España y del pago del dividendo con cargo a los resultados de 2015 por valor de 1.086 millones de euros, el endeudamiento neto de la Compañía aumentó en solo 615 millones de euros con respecto al cierre del ejercicio 2015, situándose en 4.938 millones de euros.

En definitiva, los datos que les he presentado demuestran la capacidad de ENDESA de proporcionar resultados sólidos y estables, así como de cumplir los compromisos adquiridos en el ámbito económico-financiero.

Estos buenos resultados se explican, fundamentalmente, por la buena gestión del negocio liberalizado, por la estabilidad del negocio regulado y por los avances conseguidos gracias a los sucesivos planes de eficiencia de costes que la Compañía ha aplicado en los últimos años en todos sus negocios. 

En efecto, el negocio liberalizado tuvo un comportamiento muy positivo. Su margen bruto creció un 13% en términos comparables como consecuencia de los menores costes de producción por la menor producción térmica; de los menores impuestos sobre la generación y reducción del coste de los combustibles, y de la disminución de los costes medios en la compra de electricidad por la caída del precio en el mercado mayorista en un 21,2%, lo que compensó ampliamente la disminución en el precio medio de las ventas.

A su vez, el negocio regulado, que representó más del 63% del EBITDA de 2016, tuvo una evolución estable y su margen se situó en línea con el del año anterior.

En lo que respecta a la eficiencia de costes, los diversos planes en marcha permitieron reducir los costes fijos en un 3% respecto de 2015, medidos en términos homogéneos, dando así continuidad al proceso de optimización de costes que la empresa viene manteniendo a lo largo de sus últimos ejercicios y que se ha convertido en uno de los signos más característicos de su gestión empresarial.

Estos datos y hechos, que confirman la capacidad de ENDESA para cumplir los exigentes objetivos que periódicamente anunciamos a los mercados, nos sitúan en una sólida posición para abordar los retos de largo plazo que actualmente tienen que afrontar a escala internacional las compañías energéticas que quieren formar parte activa de la construcción de un futuro más sostenible.

El primero de ellos, que vincula o aglutina de una u otra forma a todos los demás, es sin duda el objetivo de conseguir la plena descarbonización del sistema energético en línea con los acuerdos del COP21, que implican, por lo que se refiere a los países de la Unión Europea, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% en 2030, y entre un 80% y un 95% en 2050, respecto del año 1990.

Para conseguir estos objetivos, España deberá pasar de los 330 Mt de emisiones actuales, a 66 Mt en 2050. Ello solo será posible si se ponen urgentemente en marcha medidas efectivas que permitan dar un impulso decisivo a la electrificación de la demanda final de energía; la reducción de las emisiones de los «sectores difusos», como el transporte, promoviendo la movilidad eléctrica con mucha más intensidad de lo que actualmente se hace, a fin de que en 2050 el 90% de los coches sean eléctricos o híbridos, el 35% o 40% del transporte de mercancías se haga por ferrocarril y que haya al menos un 10% de camiones eléctricos ligeros; y el pleno despliegue de las redes inteligentes para hacer posible la implantación de los continuos avances tecnológicos y la integración de las energías renovables.

Por lo que se refiere a estas últimas, es preciso seguir potenciando su incorporación al sistema eléctrico, sustituyendo a las tecnologías convencionales, como parte de un Plan de

Transición Energética que lo haga posible de manera compatible con la seguridad de suministro y la competitividad económica. Ello es cada vez más factible gracias a que estas tecnologías han alcanzado por fin una elevada madurez como alternativa energética, como lo prueba que los costes de la solar fotovoltaica se han reducido aproximadamente en un 90% y los de la eólica lo han hecho en un 50% a lo largo de los últimos 7 años.

Un tercer reto viene dado por el creciente poder de decisión de los clientes, que se han convertido de manera ya incuestionable en la principal fuente de valor de nuestro negocio, y, por ello, en una gran oportunidad de crecimiento. Nuestros clientes son cada vez más digitales, conectados y sociales; exigen un acceso instantáneo a la información a través de sus dispositivos móviles; quieren hacer con ellos todo tipo de transacciones de modo simple, rápido y seguro; aprovechan cualquier oportunidad para autogestionar su propio consumo; desean disfrutar de auténticas experiencias personalizadas antes, durante y después de la compra de los productos y servicios; adquieren y emplean soluciones tecnológicas (generación distribuida, coches eléctricos, telecontadores, soluciones domóticas, etc.) que tienen un fuerte impacto sobre las infraestructuras eléctricas…

Nuestro Plan Industrial, cuya actualización presentamos a los mercados en noviembre de 2016, da respuesta consistente a estos y otros retos fundamentales. Incluye un esfuerzo inversor neto de 4.700 millones de euros que permitirá abordar actuaciones medioambientales eficientes y selectivas; el crecimiento en renovables a través de Enel Green Power España; el despliegue total de las redes inteligentes; el desarrollo de un amplio número de canales y ofertas digitales, así como una extensión de nuestra cartera de productos y servicios de valor añadido, para asumir el reto de la centralidad en el cliente, y un ambicioso Plan de Digitalización a fin de seguir impulsando la transformación digital de nuestros activos industriales, la mejora de las capacidades digitales de nuestra plantilla, la gestión eficaz de los riesgos asociados a la ciberseguridad y nuevos avances en materia de eficiencia de costes.

En resumen, un Plan Industrial claramente orientado a hacer de ENDESA una compañía activa en la construcción de un futuro sostenible a través de la puesta en práctica de los valores y ejes propios del posicionamiento global del Grupo Enel, que, bajo el concepto global de Open Power, se halla claramente focalizado en facilitar el acceso al progreso a través de la energía de todas las comunidades en las que estamos presentes; en la promoción de nuevas tecnologías, usos y formas más eficientes y provechosos de gestionar y utilizar la energía, y en el establecimiento de alianzas duraderas con todos los grupos de interés para hacer posible la consecución de objetivos comunes.

Así pues, contamos con un sólido presente y una consistente visión de largo plazo que nos ha de permitir hacer frente a un futuro cada vez más retador, pero también cada vez más prometedor.

Un futuro al que, sin lugar a dudas, miro con esperanza y optimismo. Porque todos cuantos formamos parte de esta gran empresa tenemos la firme decisión de formar parte de él, aportando valor a la sociedad y suministrando con calidad y de manera accesible un servicio básico e indispensable en beneficio de todos los ciudadanos.

Nada de ello sería posible sin la confianza y el apoyo de nuestros accionistas. Por ello, le reitero nuestro profundo agradecimiento por contribuir a abrir las puertas de ese futuro que ya estamos construyendo entre todos.

 

José D. Bogas Gálvez

Consejero Delegado de Endesa